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22 octubre 2026

Calles de Villa Consuelo: ¿Quién fue Sánchez Valverde?


El más importante intelectual dominicano. 

Santo Domingo, D.N.- La calle Sánchez Valverde en Villa Consuelo está dedicada al padre Antonio Sánchez Valverde, un destacado religioso, escritor, historiador y polemista dominicano del siglo XVIII.

En resolución del 13 de noviembre de 1934. El Ayuntamiento de Santo Domingo resolvió que una calle del popular sector de "Villa Consuelo" la cual se extiende de Norte a Sur al Oeste de la calle "Pimentel" se llamaría "Sánchez Valverde" en memoria del presbítero historiador dominicano Antonio Sánchez Valverde, autor de "Idea del Valor de la isla Española". Nace en la avenida "27 de Febrero" y muere en la calle "Hermanos Pinzón".

Nacido el 16 de febrero de 1734 en Santo Domingo Sánchez Valverde, fue un prolífico autor de obras históricas y naturalistas sobre la isla de Santo Domingo (como Idea del valor de la isla Española), además de desarrollar una importante labor evangelizadora e investigadora. Fue teólogo, abogado, filósofo, catedrático universitario, publicista, historiador, orador insigne. Sus libros los registran connotados autores mundiales, como Marcelino Menéndez Pelayo en "Historia de las ideas estéticas".

Sánchez Valverde, que como otros miembros de su familia usó estos dos apellidos unidos, también desempeñó después de ordenado sacerdote las funciones de Promotor Fiscal Eclesiástico y párroco de varias iglesias.

El trabajo intelectual, sin embargo, no aquietó su espíritu dispuesto a la protesta ante la arbitrariedad, ni su sed de conocimientos. Fue la inteligencia más preclara de su tiempo, el cura rebelde, revolucionario, laborioso, activo, defensor de la libertad de su Patria que hizo historia con las vibrantes prédicas de denuncia que alarmaron a las Reales autoridades españolas, provocando su persecución y destierro.

Sus valiosas obras, preciado legado que dejó a la posteridad, han sido reproducidas en diferentes épocas por más de una institución pero aún así, el padre Antonio Sánchez Valverde no ha recibido de los dominicanos el reconocimiento que merecen sus luchas, aportes y fructífera misión evangelizadora. Una calle en su honor, en Villa Consuelo, es el único homenaje, conocido, a su memoria insigne.

Desde que inició sus estudios en el colegio San Francisco Javier de la Compañía de Jesús que era al mismo tiempo Seminario y Universidad de Santiago de Gorjón, su pluma, sus pies, su cerebro, no se detuvieron en la búsqueda y escritura. Investigó lo humano, vegetal, mineral, animal, la naturaleza de la Isla, la idiosincrasia del criollo y dejó grabados para siempre los resultados de sus descubrimientos impresionantes.

Procedencia

El primer antepasado de Antonio Sánchez Valverde que se consigna es Pedro Sánchez, soldado extremeño natural de Alburquerque que vino como soldado de refuerzo del Presidente de la Ciudad de Santo Domingo, en 1692, según fray Cipriano de Utrera.

Pedro casó en 1694 con Bernarda Martínez de Rivera, de esta tierra, y procrearon cinco hijos, uno de ellos Juan Sánchez Valverde, quien contrajo matrimonio con Clara de Ocaña. Son los padres de Antonio, llamado "El racionero" por esa posición que ocupó tanto aquí, en la Catedral Primada, como en México, en la catedral de Guadalajara.

Sus fuertes sermones contra toda iniquidad le sirvieron para que el gobernador y Capitán de la Isla, Manuel de Azlor, solicitara al Arzobispo que le amonestara. Ya había comunicado a la Corte que Sánchez Valverde tenía "el genio muy vivo y emplea bastante libertad de lengua, y aún en el púlpito es ordinariamente muy libre en el hablar". Si se le amonestaba en nombre del Rey, se moderaría, estimó.

Rodríguez Demorizi resumió que a esta petición siguieron "años de confinamiento, reclamos, peticiones de indulgencia, perdones". Se expidió Real Decreto que le eximía de algunas penas "pero le prohibía volver a su Patria para siempre". Murió en México el 9 de abril de 1790.

La obra cumbre del ilustre clérigo es "Idea del Valor de la Isla Española y utilidades que de ella puede sacar su monarquía", editada en Madrid en 1785. Describe islas, cayos, serranías, minas, llanuras, puertos, ríos. Expone fertilidad y abundancia, producciones, fósiles, especies. Se refiere al comercio, la personalidad del nativo, cultivos, crianzas, esclavitud, agricultura, despoblación y decadencia de Santo Domingo y la recuperación de su antiguo esplendor, entre otros temas.

Datos recopilados por el Lic. Carlos Coste


21 octubre 2026

Calles de Villa Consuelo: ¿Quién fue Juan Evangelista Jiménez?

Foto Siglo XX Dominicano

Santo Domingo, D.N.-
La calle Juan Evangelista Jiménez de Villa Consuelo es parte del trazado urbano al menos desde finales de los años 50 (con registros fotográficos y referencias documentales de la zona aledaña al antiguo mercado desde 1959), por lo que no cuenta con una fecha exacta de inauguración pública como obra nueva, sino que se desarrolló como parte de la urbanización y crecimiento del sector de Villa Consuelo en Santo Domingo durante mediados del siglo XX.

La longitud exacta de la calle Juan Evangelista Jiménez, abarcando su extensión completa desde el inicio de su trazado en la intersección con la Avenida Albert Thomas (en el sector de Mejoramiento Social/Villa María) hasta su finalización en la intersección con la Calle Manuel Ubaldo Gómez (en Villa Consuelo), es de aproximadamente 1.35 kilómetros.

Foto de Imágenes de Nuestra Historia RD
Desglose del Recorrido Completo:

1. Inicio: Comienza en la Avenida Albert Thomas (al este), justo al lado de la Escuela República de Honduras.

2. Tramo Medio: Cruza importantes calles conectoras de la zona norte de la capital, como la Calle Yolanda Guzmán, la Calle Josefa Brea y la Avenida Duarte.

3. Fin: Atraviesa el entorno del Mercado de Villa Consuelo hasta terminar en la Calle Manuel Ubaldo Gómez (al oeste)

La importancia de la calle Juan Evangelista Jiménez en Villa Consuelo radica en dos frentes principales: su profundo valor histórico-conmemorativo y su rol neurálgico en la dinámica urbana y comercial del sector de Villa Consuelo.

1. Relevancia Histórica y Memoria Patria

El nombre de la calle rinde tributo directo a Juan Evangelista Jiménez, uno de los próceres de la gesta independentista del 27 de febrero de 1844. Al bautizar esta vía en su honor, la ciudad de Santo Domingo inmortalizó la memoria de este trinitario que arriesgó su vida difundiendo el manifiesto separatista en el Cibao y que posteriormente sufrió el destierro perpetuo por sus ideales liberales junto a Juan Pablo Duarte.

2. Eje Comercial y Conectividad en Villa Consuelo

En el plano urbano cotidiano, esta calle posee un valor estratégico fundamental:

• Proximidad al Mercado de Villa Consuelo: Al encontrarse justo en los alrededores de este importante centro de abastecimiento masivo, la calle funciona como una arteria clave para el flujo diario de comerciantes, compradores y distribución de mercancías.

• Impacto en el Tránsito Peatonal y Vehicular: Es una de las vías que conecta el denso entramado comercial del sector, permitiendo el desahogo del tránsito en una de las zonas de mayor actividad económica informal de la capital dominicana.

¿Quién fue Juan Evangelista Jiménez?

Juan Evangelista Jiménez fue un destacado prócer e independentista dominicano (miembro del movimiento "febrerista") que desempeñó un rol crucial en la gesta de la Independencia Nacional de 1844. Lamentablemente, no existe ninguna foto, retrato, pintura o registro visual conocido de Juan Evangelista Jiménez.

Su legado histórico se fundamenta principalmente en las siguientes acciones:

• Emisario Trinitario en el Cibao: Formó parte de la red de la sociedad secreta La Trinitaria. Meses antes del pronunciamiento del 27 de febrero de 1844, fue comisionado junto a Matías Ramón Mella hacia las ciudades del norte del país (el Cibao) para expandir y propagar los ideales separatistas.

• Difusión del Manifiesto del 16 de enero de 1843: Jiménez llevó consigo y divulgó en ciudades como La Vega una de las poquísimas copias manuscritas que existían del trascendental Manifiesto de los Pueblos de la Parte Este de la Isla (redactado por Francisco del Rosario Sánchez). Debido a esta labor de conspiración, fue fuertemente perseguido por el coronel y jefe militar de ocupación haitiana Pierre Chardavoine Morisset. Durante su huida en el Cibao, recibió refugio clandestino por parte de las célebres patriotas las Hermanas Villa del Orbe.

• Guardaespaldas y Aliado de Juan Pablo Duarte: Tras consolidarse la independencia y estallar los conflictos políticos internos causados por el sector conservador de Pedro Santana, Jiménez se mantuvo fiel al ala liberal. Fungió formalmente como uno de los guardaespaldas y colaboradores cercanos del Patricio Juan Pablo Duarte.

• Destierro Perpetuo: El 27 de agosto de 1844 fue apresado en Puerto Plata por órdenes del general Santana junto a Duarte, Ramón de Mena y Gregorio del Valle. Al ser considerado por la naciente dictadura santanista como un "traidor a la patria" por defender los ideales democráticos duartistas, se le dictó una sentencia de expulsión y extrañamiento perpetuo del país, evitando la pena de muerte por escaso margen.

En honor a su valentía y entrega a la soberanía dominicana, hoy en día una conocida calle en el sector de Villa Consuelo / Mejoramiento Social en Santo Domingo lleva el nombre de Calle Juan Evangelista Jiménez.

Datos recopilados por el Lic. Carlos Coste

28 septiembre 2026

Biografías: Quién fue Francisco Núñez Fabián


Villa Consuelo.- Una calle de mi natal sector lleva el nombre de Francisco Núñez Fabián quizás de los nombres menos sonoros, pero quien fue este señor porque la curiosidad me mataba.

Y dentro la exhaustiva búsqueda de información solo pude encontrar que:

Francisco Núñez Fabián fue un bombero dominicano que falleció en cumplimiento de su deber alrededor de 1960 o en un trágico incidente de servicio recordado en la historia local de los cuerpos de socorro.

Identidad: Padre de familia y bombero de profesión, recordado en crónicas de barrios populares como Los Mina en Santo Domingo Este

Legado: Su memoria y nombre perduran principalmente en la toponimia urbana de la República Dominicana, ya que una concurrida vía del sector comercial y residencial de Villa Consuelo en el Distrito Nacional lleva su nombre (la Calle Francisco Núñez Fabián), colindante con el Hospital Dr. Félix María Goico.

A pesar de que el nombre de Francisco Núñez Fabián quedó inmortalizado en la nomenclatura urbana de Santo Domingo, los registros historiográficos detallados sobre su vida privada, origen exacto y trayectoria dentro del cuerpo de bomberos son extremadamente escasos en la literatura digital y los archivos públicos contemporáneos.

Su memoria se preserva bajo las siguientes realidades históricas y urbanas:

1. El Reconocimiento Público y la Calle en su Nombre

La principal fuente de constancia de su existencia es la Calle Francisco Núñez Fabián, ubicada en el sector comercial y residencial de Villa Consuelo (Distrito Nacional, Santo Domingo).

  • Ubicación estratégica: Se trata de una pequeña vía de aproximadamente 43 metros de longitud que colinda directamente con el Hospital Dr. Félix María Goico (popularmente conocido como "El Hospital de los Billeteros").
  • Contexto de la designación: En la República Dominicana, la asignación de nombres de ciudadanos civiles a calles secundarias mediante resoluciones municipales del Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN) se realiza para honrar a "héroes anónimos", comunitarios o servidores públicos —como policías y bomberos— que fallecieron trágicamente en el ejercicio de sus funciones.





30 agosto 2026

Biografias: María Victoria de la Cruz viuda Medina "Doña Chucha" calle de Villa Consuelo



Santo Domingo, D.N., Villa Consuelo.- A propósito de la reciente inauguración del parque lineal “Paseo de los Colores” una obra artística matizada por un hermoso mural en la paredes exteriores del Centro Educativo Juan Pablo Duarte, ejecutado en el programa “Paseo de los Colores” de la Dirección General de Proyectos Estratégicos y Especiales de la Presidencia (Propeep) y el Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN) y su alcaldesa Carolina Mejía.

María Victoria de la Cruz (conocida popularmente como «Doña Chucha») fue una reconocida filántropa dominicana que dedicó su vida a acoger y cuidar a niños huérfanos y personas necesitadas. Es poco recordada pese a que falleció en 1967. No hay documentos que consignen sus datos biográficos. De ella sólo se conserva una cédula de identidad expedida en 1941 y el recibo del cementerio que aporta la fecha de su enterramiento, el 5 de diciembre.

El hogar de Doña Chucha

La obra fue iniciada por María Victoria de la Cruz (Doña Chucha) en la provincia de San Cristóbal hacia 1920, con la finalidad de cuidar gratuitamente los hijos de las personas que trabajaban y no tenían donde dejarlos.

Decide entregar su vida a la niñez desamparada. Pero su filantropía llegó más lejos: puso en práctica un don curativo y con pócimas milagrosas salvó la vida de hombres y mujeres que acudieron a ella desahuciados por los médicos y hoy dan testimonio de su curación.

Los infantes sin pan, educación, techo, abandonados de sus padres o huérfanos conmovieron su corazón y para suplir en algo sus necesidades vendió el molino para caña y los terrenos heredados de su padre e invirtió en estos pobres callejeros, harapientos, el fruto del sencillo patrimonio. Acogiendo menores y adultos le sorprendió la muerte a los 107 ó 108 años de edad, en un viejo caserón asilo de orfandad, miseria, enfermedad y de todo el inmenso amor de quien fue mamá, enfermera, santa, que ya había trasladado su obra en 1946 a la "Jerónimo de Peña", en San Carlos, empiezan a recibir a niños huérfanos y desamparados que eran atendidos “con la ayuda de Dios” y la colaboración de Nieves Sierra.

Cuando Doña Chucha muere en 1967, doña María de las Nieves Sierra hereda el nombre y la obra que asume junto a la orden salesiana a la que pertenece. Misiones Parroquiales se encarga del hogar desde 1969, año en que la casa se traslada a la calle Caonabo, en Gazcue, con la donación hecha por el presidente Joaquín Balaguer.

Doña María de las Nieves falleció el 27 de diciembre del 2007.

Del Hogar Doña Chucha han salido muchos hombres y mujeres que hoy en día son profesionales en diferentes áreas técnicas y académicas.

Ellos recuerdan ese lugar donde vivieron con cariño, no como un asilo, sino como un verdadero hogar que los protegió y formó cuando más lo necesitaban.

La hermana Escolástica de León Araujo, Misionera Parroquial de María Auxiliadora que junto a la hermana Falconerys Mercedes Henríquez ha continuado la obra de aquella virtuosa dama, informó que ésta tuvo tres hijos del matrimonio en que quedó viuda.

La calle

Tras varias comunicaciones cursadas desde finales de noviembre de 1976 entre el Presidente Joaquín Balaguer, Atilio Guzmán Fernández, Freddy D' Óleo Montero, Alberto Hernández D., César Sánchez Viñas, Josefina Portes de Valenzuela, Antonio José Lalane, José Eligio Bautista Ramos y José Quezada, el cinco de enero de 1977 se resolvió designar con el nombre de "Doña Chucha" la antigua calle 13 de María Auxiliadora, que se extiende de Este a Oeste desde la Oscar Santana hasta la Hermanos Pinzón.

Escolástica sostiene que el homenaje es grande, pero el mejor reconocimiento que se le puede hacer es trabajar para que no haya niños necesitados y se formen familias íntegras.

Fuentes: Historia Dominicana en Gráficas y Periódico Hoy



05 enero 2023

Tiendas de Villa Consuelo copadas de juguetes por el día de 'Reyes"



Desde el martes las tiendas cambiaron sus artículos navideños por juguetes, en busca de hacer las últimas ventas de los días festivos.

Las tiendas de Villa Consuelo y la avenida Duarte, principal arteria comercial del Gran Santo Domingo, están copadas de diferente juguetes para el regalo de los más pequeños.

Encargados de tiendas y vendedores esperan que hoy y el fin de semana puedan hacer buenas ventas.

Ya nosotros nos hemos preparado desde el martes. En estos dos días las ventas han estado flojas, pero ya desde hoy esperemos las cosas se activen. Vamos a ver si se vende más que el año pasado”, dijo Reinaldo Gómez, vendedor en una tienda de Villa Consuelo.

Precisó que el año pasado la tienda vendió alrededor de un 80 por ciento de la mercancía que compró para el Día de Reyes.

En el recorrido se observó muchas personas comprando juguetes para revender.

Miguelina Brito, quien tiene una tienda en Los Alcarrizos, dijo que aprovechaba la semana para surtirse de mercancía.

“Uno compra algo porque al final se venden porque es el regalo de los niños”, dijo.

Las tiendas de Villa Consuelo y en la avenida Duarte se prepararon desde el martes, con el cambio de sus mercancías por diferentes tipos de juguetes

“Aunque las cosas estén caras, es obligado hacer un esfuerzo y comprarles los juguetes a los niños, para que celebren el Día de los Reyes, porque es su día”.

Así lo piensa Dulce Mercedes, quien coincide con muchos padres que ayer visitaban las tiendas en busca de juguetes para regalarles a sus hijos mañana, Día de los Santos Reyes.

Señaló que si fuera por la situación, al referirse al precio de los juguetes y la capacidad de compra de los sueldos, solo se podría comprar reyes máximo para dos niños y no cualquier juguete.

“Los juguetes no están tan baratos, no. Hay dizque ofertas, pero ya todo el mundo sabe que eso aquí con existe”, dijo.

De su lado, Jorge Rodríguez dijo que había buscado dinero prestado para hacerle regalos a sus tres hijos.
“Imagínate, uno gastó el dinero que cobró el 31 de diciembre, en la celebración del Año Nuevo y los Reyes son el día 6. Había que buscar ese dinero porque hay que comprarle algo a los niños. Es un dinero que uno gasta con gusto, porque es para tus hijos”, explicó.

Otros compradores dijeron que el Gobierno y el sector privado deberían dar un incentivo o un préstamo para la compra de los regalos de los hijos.

Fuente: Hoy

13 diciembre 2022

¡Llegó la Navidad!, Villa Consuelo brilla en cada esquina



Santo Domingo, R.D.-
La Navidad destella con sus fosforescentes luces desde distintos rincones del sector Villa Consuelo, en el Distrito Nacional, donde árboles, arbustos, ventanas e incluso cualquier elemento propio de las diferentes infraestructuras es aprovechado como un componente decorativo navideño. 

Las calles Marco Adón, Francisco Enríquez Carvajal y el residencial “Villas del centro III”, pueden ser destacadas de manera diferencial por sus intensos brillos de luces en verde, amarrillo, rojo, azul y otros colores, auspiciado por residentes de las distintas vecindades que se pusieron de acuerdo para ilustrar sus ceras. 

“Cada quien compró una instalación (de bombillos navideños) y nos reunimos para decorar aquí”, contó Adalgisa Ibero, quien vive en el edificio II de la Francisco Enríquez, donde los lugareños montaron un hermoso pasillo con más de diez arcos hechos con tubos envueltos en lucecitas de distintos colores, que sirve de escenario idóneo para un ameno compartir, como el que sostenía un grupo la noche de este domingo. 

Asimismo, grandes estrellas navideñas tiritaban desde las separaciones de cada nivel del edificio, sumando ventanas con instalaciones eléctricas en forma de lágrimas y otras decoraciones que fueron puestas desde hace unas tres semanas.  

“Para la navidad llegar aquí no tiene que venir ningún ayuntamiento”, dijo uno de los ideólogos. 

Según contaron, cada diciembre realizan "juntiñas" y se organizan entre todo el bloque para decidir con qué diseños cae la navidad, en una tradición que recae en distintas cuadras. 

Eduardo, por ejemplo, desde que empieza Cima Sabor Navideño decora el frente de la edificación, “incluso antes de que en su casa se inicie a montar el arbolito”, expresó Esther Fermín, su esposa.

Por: Nayeli Reyes
Fuente: Listin Diario

19 septiembre 2014

Villa Consuelo: Av. Expreso V Centenario, ¿el porqué de su nombre?

Foto tomada de: acento.com.do

Esta importante avenida en nuestro sector, es en honor al V Centenario del descubrimiento de América o mejor dicho al “Encuentro de dos Culturas”, según algunos historiadores, o tal ves una tercera teoría que habla del exterminio de una civilización para imponer los caprichos de otra. 

Fue construido en la gestión de gobierno de Joaquín Balaguer comprendida entre 1992 y 1994, las villas (Villa Juana; Villa María y Villa Cosuelo) fueron partidas por el medio y se construyó la avenida Expreso Quinto Centenario.

A pesar de la confusión que ha generado la remodelación de Villa Juana y Villa Consuelo, muchos son los que piensan que el límite entre estos dos barrios es esta avenida V Centenario, pero expertos consultados señalan que el verdadero límite es la calle Manuel Ubaldo Gómez.

La avenida V Centenario presenta una hermosa panorámica independientemente de si es o no el límite entre el barrio Villa Juana y Villa Consuelo.

La construcción de esta avenido fue principalmente para ayudar a resolver el problema del tránsito vehicular en el Distrito Nacional, y en segundo lugar, desarrabalizar el aspecto habitacional del sector. Sin cuestionar la importancia de esta avenida, las autoridades debieran tomar carta sobre el asunto, en vista de los accidentes registrados desde su construcción.

Usar los puentes peatonales en esta u otra avenida de rápido acceso, es una medida inteligente. En esta avenida se han producido muchos accidentes, y han perdido la vida muchas personas, por lo cual algunos coinsiden en llamarla el expreso de la muete..

La avenida Expreso V Centenario comienza en la avenida Máximo Gómez y termina en la Av. Juan Pablo Duarte.

La construcción de esta dio paso a la confusión de los límites de los sectores Villa Juana y Villa Consuelo; sus munícipes antes tenían como parámetro limítrofe a la calle Manuel Ubaldo Gómez. 


Escrito por: Ladddy Cortorreal

03 septiembre 2014

Villa Consuelo: Av. San Martin calle de gran historia

Este ilustre ser humano, de origen argentino, nació el 25 de febrero de 1778 en el pueblo de Yapeyú, situado a orillas del caudaloso río Uruguay, que dependía del Virreinato del Río de la Plata. Su padre, don Juan de San Martín, había nacido en España y se desempeñaba como teniente gobernador del departamento. Su madre, doña Gregoria Matorras, era sobrina de un conquistador del Chaco.

Se trasladó a España junto con sus padres en el año 1786 donde ingresó al Seminario de Nobles de Madrid. En 1789 comienza su carrera militar en el regimiento de Murcia. Luchó en la campaña de África combatiendo en Melilla y Orán. En 1797 es ascendido a subteniente por sus acciones frente a los franceses en los Pirineos.

En 1797 su regimiento, que había participado en las batallas navales contra la flota inglesa en el Mediterráneo, se rindió en agosto de 1798.

Durante el período que sigue, lucha en diferentes acciones en el sur de España, en Gibraltar y Cádiz, con el grado de capitán 2° de infantería ligera.

En 1808 las tropas de Napoleón invaden la Península y el rey Fernando VII es hecho prisionero. Estalla la rebelión contra el Emperador y su Hermano José Bonaparte, que había sido proclamado Rey de España. Se establece una Junta de Gobierno que actúa primero en Sevilla y luego en Cádiz. San Martín es ascendido por la Junta al cargo de ayudante 1° del regimiento de Voluntarios de Campo Mayor. Distinguido por sus acciones contra los franceses, llega luego a ser capitán del regimiento de Borbón.

El ejercito ataca a los franceses y los vence en la batalla de Baylén, el 19 de julio de 1808; allí se destaca San Martín. Esta victoria permite al ejército de Andalucía recuperar Madrid y es la primera derrota importante de las tropas de Napoleón. San Martín recibe el grado de teniente coronel y es condecorado con una medalla de oro. Continua luchando contra los franceses en el ejército de los aliados: España, Portugal e Inglaterra.

Combate a las órdenes del general Beresford en la batalla de Albuera. Conoce a Lord Macduff, noble escocés, que lo introduce a las logias secretas que complotaban por la independencia de América del Sur. Por su intermedio obtuvo un pasaporte para viajar a Inglaterra, donde se encontró en 1811 con compatriotas de América española: Alvear, Zapiola, Andrés Bello, Tomás Guido, entre otros. Todos formaban parte de una logia que había fundado el "Precursor", Miranda, quien, junto con Bolívar, ya luchaba en América por la independencia de Venezuela.

En enero de 1812, San Martín se embarca hacia Buenos Aires en la fragata inglesa George Canning. La avenida San Martín comienza en la avenida 27 de febrero y termino en la avenido John F. Kennedy. 
Escrito por: Ladddy Cortorreal

02 septiembre 2014

Villa Consuelo: Calle Manuel Arturo Machado ¿La conoces?

Brillante orador que desde el magisterio contribuyó a formar generaciones


Sus servicios a la Patria fueron inconmensurables. Educó numerosas generaciones desde las aulas escolares y la cátedra universitaria. Las tribunas de teatros, ateneos, sociedades y centros culturales y el histórico Baluarte Del Conde le tuvieron como el orador brillante que con elocuente verbo nacionalista combatió al invasor norteamericano durante la ocupación al territorio dominicano en 1916. Eran tan excepcionales y vibrantes sus dotes de tribuno que se afirma que superó a Meriño, su maestro en el Seminario Conciliar.

En la República pocos han conjugado, como Manuel Arturo Machado González, los destacados atributos de su personalidad versátil. La bibliografía nacional le ha incorporado como crítico literario, ensayista, filósofo, sociólogo, historiador, periodista, filólogo, poeta, geógrafo, teólogo, humanista, conferenciante, jurisconsulto.

Graduado licenciado en Derecho Civil, profundizó en todas las ramas de esa carrera. Juez de la Corte de Apelación de Santo Domingo, estuvo entre los fundadores de la Suprema Corte de Justicia. Como Diputado al Congreso Nacional se destacó por sus dignas iniciativas.

El prolífico escritor cuya pluma se deslizó por todas las publicaciones de renombre de su época fructífera, ocupó las funciones de Ministro de Relaciones Exteriores en dos ocasiones; fue Secretario Particular del Presidente Juan Isidro Jimenes y a tal grado ganó la admiración y la simpatía de su pueblo por su sabiduría indiscutible, sus aportes al país y su conducta limpia que en los días en que se preparaba la evacuación de los intrusos marines del Norte, Machado fue postulado como candidato a la Primera Magistratura de la Nación, aspiración colectiva que se vio trunca por su muerte inesperada.

Sin embargo, la obra y la figura de este personaje insólito sólo ha quedado grabada en el recuerdo de su único hijo vivo, Gustavo Adolfo Machado Báez, y de sus nietos, algunos herederos de su inclinación por la jurisprudencia y de sus luchas por la justicia social, como Cinthya Machado Rosario y Rafael y José Enrique Hernández Machado, este último sucesor de su antepasado en la Suprema Corte de Justicia. Otra nieta es Claridiana Hernández Machado, a quien, como a sus hermanos y prima, adornan la preocupación por los pobres y la pasión por las letras que caracterizaron la vida del abuelo.

Hablan de su ilustre ancestro repitiendo referencias recibidas de sus padres porque no habían nacido cuando el notable profesor abandonó este mundo. Cinthya es hija de Gustavo Adolfo y los hermanos Hernández Machado descienden del distinguido historiador por la vía de su madre, Gloria Mercedes.


Pese a tan variados aportes y sobrados méritos, Manuel Arturo Machado González no ha recibido mayor reconocimiento que una calle pequeña en Villa Consuelo. Ya en 1947, el destacado cronista Emilio Rodríguez Demorizi lamentaba que tan egregia figura estuviera en el olvido y sus libros publicados e inéditos desaparecidos.

Machado González no sólo padeció los rigores del exilio cuando “el furor de las pasiones políticas” lo arrojó a Cuba, sino que murió en la pobreza el diez de diciembre de 1922. Uno de sus biógrafos dice que “Llevó a su tumba gloriosa el único tesoro de su vida: su gran saber”.

Honestidad, cultura

José Enrique, Rafael y Claridiana le evocan como “fiel cumplidor de sus deberes, no sólo en lo que se refiere a sus obligaciones familiares sino, sobre todo, a su trabajo. Era muy laborioso”. Su versatilidad, piensa el Magistrado de la Suprema, quizá proviene de los poetas Machado de España, pues sus orígenes eran de la Madre Patria.

Entienden que ocupó tantas e influyentes posiciones públicas porque su capacidad y su honestidad hacían que fuese requerido por los gobiernos. Mirando las fotos del eximio abuelo resaltan que era bien parecido. Algunos autores destacan su elegancia imponente y la serenidad de sus ojos “de mirada tierna o terrible”, según la expresión de su discurso.

“Para mí constituye un verdadero orgullo haber llegado a la Suprema Corte de Justicia, como abogado, es una cuestión de herencia, papá también fue abogado y juez”, declara José Enrique con los ojos, muy parecidos a los de Machado, humedecidos por la emoción. Revela que ese organismo fue creado “como Corte de Casación, es decir, como tribunal de puro derecho, en 1908, y mi abuelo, Manuel Arturo Machado, fue uno de los integrantes de esa primera Corte instituida en la República Dominicana. Permaneció tres años como Juez de la Suprema Corte de Justicia. He visto sentencias de ese tiempo en las que él figura como redactor”. El padre de los Hernández Machado era el licenciado José Enrique Hernández Rodríguez, oriundo de La Vega.

Cinthya tiene evocaciones más frescas del prolífico antepasado por ser hija del único vástago vivo del notable profesional. A sus 85 años él está dedicado al ejercicio comercial en Bonao. “Creo que de mi abuelo recibimos también como legado la honestidad. Papá siempre nos dice que su padre fue el hombre más honesto y eso se practica en mi casa. Cuando él murió, su esposa, para cubrir algunos gastos elementales entregaba sus libros y pertenencias personales, es la prueba de que murió en la pobreza” y la razón por la que en la familia no se conservan los libros de Machado.

Perfil

Manuel Arturo nació en Santo Domingo el 15 de diciembre de 1870, hijo de José Joaquín Machado Peralta y María Bibiana González Santín. Estudió en el Seminario Conciliar, donde tuvo como maestros de humanidades, filosofía, teología y derecho canónico a Fernando Arturo de Meriño y Adolfo Alejandro Nouel. Se retiró al comprobar su falta de vocación para el estado eclesiástico.

Licenciado en Leyes por el Instituto Profesional, se dedicó también a la enseñanza. Fue profesor del Colegio Central, del Instituto de Señoritas Salomé Ureña, Escuela Normal Superior, Seminario Conciliar y en la Universidad de Santo Domingo donde impartió cátedras de Derecho Penal, Civil, Internacional Público y Procedimiento Civil. En esa academia tuvo como discípulo, precisamente, al padre de los Hernández Machado.

Fundó con José Otero Nolasco y Andrés Julio Montolío la revista “El Lápiz”, en la cual colaboraban Gastón Deligne, Rafael J. Castillo, Fabio Fiallo, José Ramón López. Allí aparecieron sus primeros trabajos bajo el pseudónimo de “Cristián”. Empleó también el de “Vindex” en algunas de sus colaboraciones para “El Nuevo régimen”, “La cuna de América”, “Blanco y Negro”, “El tiempo”, “Renacimiento”, “Cosmopolita”. En Cuba se dio a conocer como literato y tribuno, mereciendo elocuentes elogios de los más reputados escritores de ese país.

Casó con María Teresa Báez, madre de sus hijos Rosa Matilde, Ramón Arturo, Gloria Mercedes, Manuel Arturo hijo, Julio Alfredo, Dulce María Altagracia, Héctor Augusto y Gustavo Adolfo Machado Báez.

Entre sus obras publicadas están: La reincidencia y su penalidad (Tesis para la licenciatura en leyes) La cuestión fronteriza dominico-haitiana (dos impresiones) Prosas escogidas. Evolución del concepto penal y la escuela Argentina (Disertación para el doctorado en Leyes) Discursos y monografías, donde aparece su “Elogio de la filosofía”. Lecciones de Derecho Romano. Un capítulo de historia documentada.

Dejó inéditos: Episodios nacionales. Estudios filológicos y gramaticales y varias conferencias y disertaciones. De los discursos, el más memorable fue el que pronunció en el Altar de la Patria durante la intervención norteamericana titulado “La libertad humana”.

FUENTE

29 agosto 2014

Villa Consuelo: Calle Manuel Ubaldo Gómez, ¿conoce quién fue?

(1857-1941). Nació en la Vega. Una vida abrazada al deber, que, siguiendo el norte de la virtud, se vació en el molde de un justo varón. Hizo un culto de la patria, sin ruido ostentoso. Su devoción a los principios lo mismo que a toda manifestación de cultura, no alcanzó a alterarle la sencillez y el temperamento hecho a la modestia, que prefiere pasar inadvertida a reclamar o imponer respeto y honores para si.

No dejó nunca de ser criollo en lo que el tipo tiene de desapego a la vida de puro artificio y en las calidades que constituyen la más preciosa porción de su psicología. Para las cosas intelectuales se sabía poner en el plano que le es propio, y para la vida ordinaria no concebía una postura más natural que la de constante servidor. Entendía que el hombre había venido al mundo para dar de sí cuanto convenía al bienestar de los demás. Siempre ocupado en alguna labor, no supo de ocios improductivos y estimulantes del vicio. Siendo joven, como empleado de Don Modesto Riva, contrajo una neurastenia por exceso de trabajo.

Para curarse escogió laborar como peón, un par de años en un conuco ubicado en el tras patio de su casa. Hospitalario, generoso, sin pose y ecuánime, miraba a todo el mundo y los cambios de la vida con inalterabilidad de espíritu. Su compadre o amigo lo era el más modesto vecino, al igual que el encopetado señor; pero estando más cerca de este, por su calidad social y nexos de familia, prefería tratar al primero por la llaneza adecuada al tipo. Le preocupaba satisfacer los reclamos de la amistad. Incapaz de envidia ni de abrigar odios por la lucha de intereses materia-les, le placía conocer el mérito ajeno; no le paga tributo a las pasiones mezquinas, moviéndose constantemente por sobre las pequeñeces de la vida.

Manuel Ubaldo Gómez opinaba con libertad, y no tenía compromisos sino con la virtud. Eludía el elogio a su persona; y si estaba en su mano, evitaba el que se le hiciera a familiares suyos cercanos. Aunque tolerante, no le daba méritos a quien no los tuviese, cualidad esta que, al servicio de la historia es un magnífico recurso para la valorización justiciera de los personajes. Y fue historiador, autor de un RESUMEN DE LA TJIS TOMA DE SANTO DOMINGO (1919), en tres; libros, resultado de sus actividades de profesor de la materia en un colegio vegano.

Fue el historiador dominicano que poseyó mayor conocimiento sobre las actuaciones y el carácter de los hombres públicos desde fundada la República, así como acerca de la psicología social. Por inclinación natural, desde la infancia, sintió curiosidad por los sucesos políticos y sociales, y también por los actores, y ello le creó entre los cultivadores de la historia un acervo único de datos a partir de la Anexión, aumentado constantemente por diligencia personal entre los mismos actores.

Le estimulaba en ello la simpatía por esa realidad antes que el interés de historiador. De esa manera, la fuente viva que era del pasado dominicano, nadie más en la República pudo poseerla, porque quienes hicieron de historiadores fueron personas de oficina y papeles que no descendieron al plano donde se observan y captan realidades indispensables para la comprensión de no pocos sucesos y caracteres personales. Su material se lo daba a quien se lo solicitara, lo que aquí no se ha visto en otro intelectual de la misma actividad. Por su parte, no produjo lo que podía y debía, sino lo que le fue solicitado o reclamado por circunstancias especiales.

Por evitar mortificaciones se eximió de echar su cuarto a espadas respecto a cuestiones históricas sobre las cuales poseía los juicios más precisos y certeros. Con todo, la pasión por la historia, mirando al través de ella a la patria, fue la última que alentó su alma hasta el instante de tomar el lecho de muerte. De poca estatura y cuerpo delgado, el habla acordada con la sencillez de sus maneras, no parecía de primera vista el hombre de la gran talla moral que era.

Terció en la vida pública, no por buscar posiciones, sino solicitado, llevando a ella la pureza de valor personal en el desempeño de representaciones varias. Juez, Procurador de una Corte, Diputado, Senador, Ministro de Justicia e Instrucción Pública, de Guerra y Marina, y de lo Interior y Policía. No quiso aceptar otras, inclusive la Primera Magistratura de la Nación. Para los hombres de este corte, los cargos públicos son oportunidades de servirle a la sociedad; en ellos consumen preciosas energías, dan con orgullo y patriotismo lo más posible, y luego entienden no haberse elevado por ello, sino haber cumplido como ciudadanos. De los tales queda una lección de civismo, poquísimas veces tenida en cuenta por los políticos.

Como abogado no tuvo claudicación en su auténtica calidad de honorable; lo cual no es poca cosa. Troncoañoso, semejante a un rezagado modelo de hombres anacrónicos por su apego a la rectitud, la buena fe y la verguenza, desde mediados de la nombrada Era de Trujillo tuvo que recluirse en la pasividad de su hogar, negándole la jubilación tan honrosamente ganada.

Despreciador de los opresores del pueblo por principio, por educación y tradición de familia, no solicitó el favor del soberbio Trujillo, que daba a sus aduladores lo correspondiente a los hombres de merecimientos anteriores a él y de más valer que él. La respuesta de don Manuel Ubaldo Gómez constituyó el timbre postrero con que coronó y reafirmó su procera calidad de ciudadano.

Mantuvo en La Vega, con su sola autoridad de hombre austero, una atmósfera moral que, como caso único en la República, se sobreponía a la acción disolvente de la política allí activísima por órgano de un grupo de veganos. Todas las instituciones locales, inclusive el Ayuntamiento, se sentían honradas con aceptar y complacer recomendaciones o insinuaciones hechas por don Ubaldo.

Nadie amó más que él a La Vega, como en ningún vegano encarnó en más alto grado las que fueron virtudes de esa colectividad. 
Escrito por: Ladddy Cortorreal
Fuente: redpodercomunitario.org

28 agosto 2014

Villa Consuelo: Dr. Tejada Florentino, Biografia de una de sus calles

Gloria salcedense, nació el 17 de diciembre, 1907, hijo de doña María Heriberta Tejada y Luis María Florentino -Luis Tutú-. Cuando a penas tenía tres años de edad, logró realizar su primer trabajo remunerado: llevar el café, diariamente, a un señor de la ciudad de Salcedo.

Luego, se convierte en limpiabotas para con el dinero generado aportar a la limitada economía que prevalecía en su modesta familia.

Sobre la base del sacrificio y el trabajo, una veces como aguatero, músico, ebanista, entre otros oficios, terminó graduándose como médico en la Universidad de Santo Domingo y luego en uno de los primeros cardiólogo del país, especialidad que alcanzó en la Universidad Nacional de México -UNAM-

Su sensibilidad humana y su solidaridad con los más pobres llevaron al apóstol de la medicina salcedense, Manuel Antonio Tejada Florentino, a incursionar de lleno a la política partidaria en el Movimiento 14 de Junio y lógicamente, a asumir una posición radicalmente opuesta a los principios y las acciones sanguinarias de la dictadura trujillista.

Su oposición fue tan absoluta que tuvo que pagar con su desaparición física un 19 de enero de 1960, en el momento en que cumplía con sus responsabilidades de médico en un centro hospitalario de la ciudad de Santo Domingo.

Sobre ese lamentable suceso, el Dr. Antonio Zaglul, eminente siquiatra y amigo entrañable del galeno hijo de Salcedo, cuenta que el lunes 19 de enero de 1960, el Dr. Manuel Antonio Tejada Florentino salió de su casa, como de costumbre, para dirigirse a su trabajo en el Hospital Dr. Salvador B. Gautier, a las 9 y media de la mañana, su esposa Sofía Tabar (Doña Nena) mantiene con él, a través del hilo telefónico, la que sería su última conversación.

Agrega que agentes del Servicio de Inteligencia Militar -SIM- se habían presentado al Hospital para hacerle prisionero. Incautaron su carro con todas las pertenencias.

Se supone que fuera conducido a la tenebrosa cárcel de La Cuarenta.

Más tarde, una comisión del SIM se apersonó a la casa para requerir de Doña Nena que se le entregara el arma que con permiso oficial tenía el Dr. Tejada Florentino.

En relación con su detención, el Dr. Antonio Zaglul, que en paz descanse, expresa que: "Cuando lo detuvieron, todos sus amigos estaban optimistas menos yo. Lo conocía muy bien y sabía que no resistiría ninguna humillación, ningún vejamen. Era demasiado valiente".

Y con su muerte selló su compromiso con la Patria..!!
Loor y respeto al Dr. Manuel Antonio Tejada Florentino, mártir y ejemplo de Salcedo..... G
Por: Juan Cruz Triffolio

26 junio 2014

En Villa Consuelo espantan con agua los malos olores en calles del sector



SANTO DOMINGO.- Los residentes del entorno de la intersección de las calles Ildefonso Mella y Juan de Morfa, en Villa Consuelo, hacen de tri­pas corazón para subsis­tir a los malos olores que produce el tapón en el sistema de drenaje plu­vial, que como en todo barrio, se ha convertido también en sanitario.

Los dos negocios de esa esquina, el primero era una cafetería que se ha reducido a la venta de sorteos de bancas, el se­gundo, un colmado que tiene que subsistir, viven limpiando sus frentes para alejar los desperdi­cios que traen las aguas y, además, para apaci­guar el hedor. Los otros locales son viviendas cu­yos habitantes sufren a diario el mal olor.

La dependiente de la cafetería explicó a José Boquete que el problema es que allí se ha tapado el drenaje sanitario, lo que causa que al llegar a las alcantarillas, en vez de pasar hacia algún tipo de tuberías subterráneas, emerge al otro lado de la calle.

Los moradores ruegan al Ayuntamiento del Dis­trito Nacional o a la Cor­poración del Acueducto y Alcantarillado de San­to Domingo que repare este drenaje.

Fuente: Diario Libre

17 abril 2013

Daniel Henríquez, nombre que recibe calle de Villa Consuelo

El Restaurador

Daniel Trinidad Henríquez y Carvajal nació en la ciudad de Santo Domingo el 11 de junio de 1843, tercero de los hijos de Noel Henríquez, “nacido en Curazao y de origen lusohebreo”, y la dominicana Clotilde Carvajal.

A pesar de sus luchas por la soberanía dominicana, sus elevados estudios e ilustrísimos maestros, los servicios públicos, el destierro, las campañas nacionalistas con las que combatió al invasor, el apoyo ofrecido a gobiernos progresistas, el espíritu de justicia que animaba sus sentencias, el alto relieve que se le reconoció como legislador, Daniel Henríquez era un gran olvidado aún en vida cuando, prácticamente postergado, nonagenario, sus días concluían en la entonces Villa de San Carlos.

Si el desconocimiento le acompañaba estando en este mundo, tras su partida se sepultó su nombre. Hace 76 años se hizo honor a su memoria con la designación de una calle en Villa Consuelo y pocos saben que este ilustre hombre de armas y de letras es tan merecedor de gratitud y recuerdo como sus dignos hermanos Francisco, Federico, Manuel, Ildefonso y sus egregios tíos Pedro, Camila y Max Henríquez Ureña.

Ya cuando murió, en 1934, el autor de la necrológica que se publicó en la revista Clío comentó al final de la luctuosa nota: “…Esa fue la última página del servidor público (Juez alcalde de la Villa de San Carlos). La del ciudadano fue su nacionalismo. La del restaurador era de pocos conocida”.

El 7 de septiembre de 1907, Francisco Henríquez y Carvajal describía en carta a su sobrino Pedro la deplorable condición del viejo soldado: “La esposa de Daniel, mi hermano, murió de fiebre tífica el 27 de julio. Queda un cuadro triste de huérfanos y desvalidos, pues Daniel está muy pobre, arruinado, muy decaído de ánimo y muy quebrantado en su salud”.

Inexplicablemente, fue imposible localizar en revistas, libros, archivos, una foto de Daniel, cuando abundan tantas de sus hermanos, sobre todo de Francisco y Federico, algunas en edades tempranas como una que es parte de la fototeca del Archivo General de la Nación en la que figuran algunos de ellos en la adolescencia.

Al restaurador se refieren Pedro M. Archambault, Manuel Rodríguez Objío, Luperón. En el Epistolario de la familia Henríquez Ureña aparecen escasas menciones. Carlos Larrazábal Blanco lo llama “el general”.

Salomé Ureña lo cita en misiva escrita a Federico el 29 de agosto de 1892, desde Samaná: “Aquí he conocido a un hijo de Daniel que lleva tu nombre. Vino preguntando por mí para saludarme, y esta mañana nos llevó en su bote a uno de los cayos de la bahía, donde tomamos un baño agradable”.

El Restaurador. “Los primeros patriotas que se fueron para la Revolución en la capital fueron José Santiago de Castro, Daniel Henríquez Carvajal, Luis Caminero, Joaquín María Pérez, José Joaquín Delmonte, Juan F. Arredondo”, consigna Archambault.

Agrega que Manuel Henríquez y Carvajal se vio denunciado “en su último viaje a Baní y obligado a tomar las armas como su hermano Daniel. Se encontraron en varios combates”. Daniel figura en la “Nómina del contingente salido de la Capital para la Revolución Restauradora”.

Rodríguez Objío cita a Daniel Henríquez en su obra “Luperón y la Restauración” y reproduce una carta a Luperón firmada por éste y otros soldados desde San Cristóbal.

En sus Notas Autobiográficas Luperón llama “entusiastas patriotas” a Manuel y a Daniel al relatar el regreso de ambos al país después de un destierro por cuestiones políticas.

“En el hogar, como sus hermanos, tuvo su escuela materna. S. Pujol, febrerista, fue su maestro de educación primaria. Con Carabaño, culto venezolano, cursó la ciencia económica y en el Seminario, con Meriño, estudió literatura y filosofía. Ese prelado y tribuno fue su maestro de civismo”, significa Clío.

Agrega que Henríquez y Carvajal acababa de cumplir 20 años cuando se fue “al campo insurrecto” junto a otros revolucionarios. “Era el primer grupo de jóvenes capitaleños que se incorporaba a la revolución restauradora. Durante la campaña estuvo a las órdenes de los generales Eusebio Manzueta, Manuel María Castillo y J. Campusano. Fue edecán del Presidente José Antonio Salcedo”. Vino a la Capital, añade, “como parlamentario, a principios de 1865. Tratábase del canje de prisioneros. Era comandante y ascendió a coronel bajo la presidencia del héroe de La Canela. El grado de general lo obtuvo, como sus hermanos Manuel e Ildefonso, durante la revolución anexionista. Como generales divisionarios sostuvieron los tres, con las armas, el Gobierno de Espaillat. Con cárcel, grillos y ostracismo –aunque en lapso menor que el mayor de sus hermanos- purgó el delito de su fidelidad a dos gobiernos constitucionales”.

Fue diputado y constituyente. “Ocupó la curul en tres periodos legislativos. En uno de ellos, en 1879, se distinguió uno de los congresos de mayor relieve que ha tenido la República. Fue, en edad septuagenaria, Juez Alcalde de la Villa de San Carlos y sus decisiones abonaron su criterio jurídico”.

Su prole fue numerosa. El primer hijo, Luis Medardo, fue fruto de su unión con Clotilde de Mesa.

Luego casó con María Dolores Ortega, madre de sus hijos Elena Adelina, Daniel, Clotilde y María Dolores. De su tercera esposa Nicolasa Velásquez. Nacieron Merced Marina, Altagracia, Eva María, Daniel Federico, Gustavo Julio y Salvador. El general Daniel Henríquez y Carvajal murió el 21 de febrero de 1934.

La calle

“La calle de este a oeste de Villa Consuelo, paralela a la Máximo Grullón, se llamará “Daniel Henríquez” en honor de aquel restaurador”, reza la resolución dada en la Casa Consistorial de la Ciudad de Santo Domingo el 13 de noviembre de 1934.



POR ÁNGELA PEÑA
a.pena@hoy.com.do

05 febrero 2013

Villa Consuelo: A Quién se debe el nombre de la calle llamada "Máximo Grullón"

Hombre luchador de grandes ideales independentistas!!!

Santo Domingo, República Dominicana.- Nació el 18 de noviembre de 1826 en la provincia de Moca. Gran comerciante de la plaza de Santiago, donde gozaba de considerable ascendencia social. Luchador independentista. Por un tiempo fue adepto del general Pedro Santana. Se rebeló contra la anexión, especialmente después de que las catastróficas medidas económicas de las autoridades españolas dejaron sentir sus negativos efectos en el comercio. Lo apresaron a raíz del fallido levantamiento patriótico del 24 de febrero de 1863 en Santiago.

A principios de septiembre de 1863, al extenderse hasta Santiago las llamas de la guerra de liberación, los españoles quedaron sitiados en la fortaleza San Luis. En medio de la batalla del 6 de septiembre, Grullón fue liberado por sus carceleros para que peleara al lado de ellos. Y … cuando más recio y terrible era el combate, despreciando aquella granizada de balas, saltó heroicamente las trincheras y se pasó a los patriotas… Prefiero morir, dijo, a permacer prisionero de los opresores, según consigna en sus Notas Autobiográficas el prócer Luperón que aquel 6 de septiembre mandaba la línea por donde pasó Grullón, desafiando gravísimos peligros.

Desde que se constituyó el gobierno, Grullón tuvo a su cargo la Secretaría de Interior y Policía. El 5 de noviembre de 1863 fue enviado como Gobernador interino a La Vega; en diciembre viajó en misión a Monte Cristi, el 28 de enero a San José de las Matas hasta el 24 de agosto de 1864, cuando Salcedo dispuso la disolución del gabinete. Al instalarse el general Gaspar Polanco en la presidencia, Grullón volvió a ser nombrado Secretario de Interior el 16 de octubre de 1864. En los días inmediatamente posteriores a la evacuación de los españoles, Pimentel expulsó del país a Grullón y le prohibió el retorno. Un día, el desterrado fletó una goleta inglesa en Haití, desembarcó con su familia en Puerto Plata y Pimentel dio orden de que lo redujeran a prisión. Luperón se opuso tenazmente y en medio del conflicto, vino el derrocamiento de Pimentel y solucionó el problema.

Grullón se mantuvo en las filas de los azules, como liberal que era. Jamás se separó de su partido ni de sus amigos, reafirma Luperón, en la semblanza que hace de don Máximo. Murió en Cabo Haitiano el 17 de enero de 1878. Era Grullón de talla regular, ancho de espaldas, de fuerte y vigorosa constitución. Sus facciones eran correctas, pobladas las cejas; tenía mirada penetrante, voz dulce y atractiva, y todo él, notable por su delicadeza. Según dicha semblanza. 






23 octubre 2012

Villa Consuelo: Calle "Marcos Adón", su biografía

La historia militar dominicana, en sus grandes episodios, está llena de nombres de figuras de origen popular, la mayoría rurales, que poco se conocen. Muchos de esos nombres honran pueblos, avenidas y calles en toda la geografía nacional: Vicente Noble, Elías Piña, Olegario Tenares, Eusebio Manzueta y José Cabrera, entre los más conocidos, constituyen una parte reducida de esos titanes que se distinguieron en las tres guerras que ha tenido que librar el pueblo dominicano para mantener su soberanía y su identidad nacional: La de Independencia contra Haití, la de La Restauración contra España y la Guerra de los Seis Años, desde 1868 hasta 1874, contra el proyecto de anexión a los Estados Unidos de Buenaventura Báez, financiado y apoyado por el gobierno del presidente Ulises Grant. Héroe de esas tres guerras fue Marcos Evangelista Adón, hombre del pueblo, patriota y republicano de modesto origen rural.

Marcos Adón, según algunos, nació cerca de El Seybo hacia el año 1800 y vino a establecerse en los alrededores de la ciudad de Santo Domingo después del 27 de febrero de 1844. Al parecer fue parte del contingente de seybanos que acompañaron a Pedro Santana a la Capital, en los días siguientes a la proclamación de la Independencia. En las filas del Ejército participó en las batallas libradas en la región sur contra las tropas haitianas. Al terminar la guerra en 1856 ostentaba el rango de coronel y aparece más tarde, en las listas confeccionadas por las autoridades españolas de La Anexión, con el rango de General de las Reservas. Cuando Santana proclamó la reincorporación a la monarquía tenía 61 años de edad. En los expedientes de los dominicanos que ostentaban rangos militares, los españoles lo calificaban como hombre de “mucha influencia con la gente turbulenta”, lo que equivale a decir con los criollos que no aceptaron de buen grado la traición consumada en marzo de 1861.

Al igual que Eusebio Manzueta, Marcos Adón era de los amigos y subalternos de Pedro Santana, que no se opusieron abiertamente a la decisión del futuro Marqués de Las Carreras, pero observaron, a partir de consumado el hecho, una actitud lejana de no complacencia, frente a las autoridades civiles y militares que España designó en el país. Eso explica los informes de los espías y delatores al servicio de los extranjeros, que advertían de la conducta y comportamiento de esos hombres que tenían larga experiencia militar. Y los españoles no estaban lejos de la realidad, pues Marcos Adón fue de los primeros en la región Este del país, en apoyar el movimiento iniciado en el Cerro de Capotillo el 16 de agosto de 1863, cuando comenzó la etapa definitiva de la Guerra Restauradora. Encabezó el 2 de octubre de ese año, en Hato Mayor, la sublevación contra España.

Fracasado el movimiento insurreccional de esa región, Adón fue apresado y remitido el 16 de octubre a la ciudad capital. En noviembre fue enviado preso a Cuba y trasladado, en la misma calidad, a España desde donde escapó regresando a Santo Domingo, para incorporarse a las filas de los patriotas que luchaban contra las tropas españolas. Unido a Eusebio Manzueta, Jefe de Operaciones en la región Este, se estableció en las cercanías de lo que hoy es Villa Mella al frente de un contingente guerrillero volante, que impedía el paso de las tropas españolas y el cruce de pequeños barcos de vapor por los ríos Ozama y Yabacao, que aprovisionaban el ejército acantonado en el campamento de Guanuma. Las guerrillas de Adón no se dejaban ver del enemigo y de noche asaltaban los convoyes de provisiones creando serios problemas a las fuerzas adversarias como lo reconocen los jefes militares González Tablas y La Gándara y Navarro, en obras que reseñan ese episodio.

Como resultado de un asalto exitoso a un gran convoy de provisiones de los españoles que ocasionó además numerosas bajas, muertos y heridos, decidió Marcos Adón fundar una pequeña villa cerca del lugar de su campamento a la que puso por nombre “Victoria del Ozama”. Ese pequeño poblado hoy se conoce con el nombre de “La Victoria”, y está situado kilómetros más allá de Villa Mella. Para esa fecha, marzo o abril de 1864, tenía el jefe guerrillero 64 años de edad, lo que significa que había entrado en la ancianidad aunque físicamente fiera un hombre fuerte, ágil y audaz como se le describe, capaz de dirigir personalmente un contingente guerrillero en una región de gran extensión, ya que sus actividades llegaban hasta las estribaciones de la Cordillera Central cerrando el paso a las intenciones de los españoles de penetrar en el valle del Cibao.

La actividad de Marcos Adón, jefe de la vanguardia guerrillera que formaba parte de las tropas de la región, que comandaba Eusebio Manzueta, causó graves daños a los contingentes enemigos, presentándose en ese frente militar una situación digna de tomarse en cuenta. Al servicio de España, como soldados de vanguardia, tropas y jefes, había dominicanos de reconocido valor probados en los campos de batalla. Por lo menos dos de ellos operaron en la llamada Línea del Este, que era como se conocía esa parte de la República. Uno fue Juan Contreras, respetado como combatiente, nombrado por los españoles Jefe de Operaciones de Monte Plata. El otro, Juan Suero, llamado el Cid Negro, comandaba también tropas en esa región. Contreras fue derrotado en el combate de “Bermejo” por los patriotas bajo el mando de Gregorio Luperón, enfrentamiento cruento y largo en el que Contreras perdió la vida.0

Fue una pérdida sensible para el enemigo, pero militar y políticamente más costosa porque Luperón, en rápido movimiento, ocupó a Monte Plata, Boyá y Bayaguana haciendo más limitado el campo de operaciones de las tropas adversarias. Poco tiempo después, coincidencialmente el 19 de marzo de 1864, veinte años después de haberse librado la batalla de Azua, Luperón derrotó al Cid Negro, Juan Suero, en el combate de “El Paso del Muerto” a orillas del Río Yabacao, acción más costosa para España porque en el combate perdió la vida Suero y otros militares dominicanos que servían bajo sus banderas. En ambos enfrentamientos Marcos Adón estuvo presente, jugando un papel estelar con sus guerrillas a las cuales se había incorporado un ciudadano alemán de apellido Brigman, supuestamente naturalizado aunque no existe constancia de eso, que junto a Olegario Tenares y otros patriotas resultó gravemente herido.

La ofensiva permanente y tenaz de los patriotas terminó liquidando las posibilidades de un armisticio ventajoso para España como quería el General La Gándara y Navarro, gobernador y Capitán General de la Provincia de Santo Domingo.

Adón, al frente de sus guerrillas, fue acercándose a los alrededores de la Capital. Ordenada la desocupación4 del territorio nacional por el gobierno español, en las primeras horas de la mañana del 11 de julio de 1864, como jefe de la vanguardia de las tropas patriotas de la Línea del Este, descalzas, semidesnudas, hambrientas, cargadas de gloria, entró a la ciudad de Santo Domingo Marcos Adón, General de Brigada de los Ejércitos de la República. La escasa población, no más de 7 mil habitantes, se lanzó a las deterioradas calles a aplaudirlas y aclamarlas. Culminaba en ese momento un episodio singular de la historia de América y la Gran Epopeya del pueblo dominicano.

Adón continuó siendo un soldado de la patria. Fue Comandante de Armas de Santo Domingo y en el gobierno de José María Cabral, Ministro de la Guerra. Cuando se operó el retorno de Báez a la presidencia de la República, en 1868, se fue al exilio a juntarse con Luperón, Cabral y Pimentel para combatir con ellos el Proyecto de Anexión a los Estados Unidos. Tenía entonces 68 años. Su edad no le impidió ser el jefe de la vanguardia expedicionaria, que entró por el sur al territorio nacional para enfrentar al gobierno baecista apoyado por los Estados Unidos. Hombre de convicciones republicanas fue siempre el primero en enfrentar el peligro. En esa época, residiendo en Haití, hicieron un retrato que ha servido como ilustración a diferentes publicaciones. Alto, de piel oscura, mirada serena y firme, sombrero de alas anchas, fusil terciado, sable gallito al cinto, botas altas a media pierna, galones y capa; es un auténtico hombre criollo, típico guerrillero dominicano, acaso con setenta años de edad, al cual el tiempo, no obstante su sacrificada existencia, parece no haberle hecho efecto.

Murió Marcos Adón, exiliado, pobre y solo, en Jacmel, Haití, en 1872, cuando se libraba la última etapa de la Guerra de los Seis Años. Al igual que otros próceres y héroes de nuestro país no dejó fortuna, ni fincas, o bienes propios o tomados del patrimonio del Estado. Honró el uniforme militar y su ejemplo honra también, y dignifica, la historia del pueblo dominicano.



Fuente: Quisqueyavirtual.edu.do


19 octubre 2012

Calle de Villa Consuelo [Francisco Henríquez y Carvajal - Biografía]

Francisco Henríquez y Carvajal (1859-1935). Médico, abogado, escritor, pedagogo y político.

Nació el 14 de enero en Santo Domingo. Hijo de Noel Henríquez, de origen sefardí, y Clotilde Carvajal. Su preparación académica estuvo relacionada con importantes figuras del ámbito intelectual como el educador puertorriqueño Ramón Baldorioti de Castro. Más tarde, bajo la orientación de Félix María Del Monte estudió Derecho Romano orientado y de Eugenio María de Hostos, Derecho Constitucional. 

Realizó también estudios de Filosofía en el Seminario Conciliar de Santo Tomás en Santo Domingo. A los 26 años se graduó en el Instituto Profesional de licenciado en Derecho y diplomado como Maestro Normal. También se recibió como licenciado en Medicina y Cirugía. Vivió en París desde 1887 hasta 1891 y obtuvo el doctorado en Medicina en la Universidad de París.

De regreso al país, ejerció como médico y más tarde se dedicó al magisterio. Durante seis años fue profesor en la Escuela Normal fundada por Hostos y en el Instituto de Señoritas que dirigía su esposa, Salomé Ureña de Henríquez. También se dedicó al periodismo y fue director del periódico El Maestro. Entró en contradicción con la dictadura del general Ulises Heureaux (Lilís) y se fue a vivir durante cinco años a Cabo Haitiano donde hizo amistad con Juan Isidro Jiménez. Regresaron juntos al país tras la muerte de Heureaux. Jiménez fue designado presidente de la República y lo nombró ministro de Relaciones Exteriores.

En 1901 viajó a los Estados Unidos como comisionado por el Gobierno. En abril de 1902 fue derrocado Jiménez y se fue a vivir a Cuba donde trabajó como médico al revalidar el título de doctor en Medicina. En 1903 finalizó el gobierno provisional de Horacio Vásquez y regresó al país para salir de nuevo, siete meses más tarde. En 1907 fue delegado ante la II Conferencia de Paz, en La Haya a petición del presidente Ramón Cáceres y en 1911 fue designado Ministro Plenipotenciario en Haití, a raíz de las diferencias fronterizas domínico-haitianas. Permaneció en esa nación el tiempo necesario para la concertación de un acuerdo y regresó a Santiago de Cuba, donde residía.

Juan Isidro Jiménez fue de nuevo presidente de la república y fue designado a participar en una misión diplomática en Washington junto al Lic. Jacinto B. Peynado y a Federico Velásquez. En abril de 1916 fue a Buenos Aires como delegado dominicano a la Conferencia de la Alta Comisión Financiera Panamericana. Es en esa ciudad donde le llega la noticia del primer desembarco de tropas norteamericanas en su país. Salió inmediatamente hacia los Estados Unidos y, presentándose en el Departamento de Estado protestó contra la ocupación. Luego, regresó a Cuba y allí recibió un telegrama informándole que, frente a la crisis gubernamental, había sido designado a unanimidad por las cámaras, Presidente de la República, solicitándosele su inmediato regreso a la patria. Regresó para ocupar la presidencia el 31 de julio de 1916.

Las tropas norteamericanas y los agentes intervencionistas impidieron, sin embargo, el normal funcionamiento del nuevo gobierno. Tras una serie de dificultades que Henríquez y Carvajal resistió dignamente, y frente a la resistencia oficial y popular contra las pretensiones norteamericanas, finalmente y por orden del presidente Woodrow Wilson, el país fue puesto oficialmente el 29 de noviembre en estado de ocupación, y sometido al ejercicio de la ley militar de las tropas invasoras.

Tras su derrocamiento, salió del país el 8 de diciembre e inició un peregrinaje de protesta contra la intervención en el mismo territorio norteamericano. Este intenso peregrinaje lo llevó a Cuba, Francia, a República Dominicana, por breve tiempo en 1921, y Estados Unidos. Durante el gobierno de Rafael L. Trujillo fue designado Ministro Plenipotenciario en Francia y más tarde en Cuba, país donde murió.





Fuente: EC


03 agosto 2012

Villa Consuelo: Calle Ana Valverde, su importancia en la Independencia Dominicana

La calle Ana Valverde nace en la Carlos Nouel, en Villa Consuelo y muere en la Josefa Brea, en el barrio de Mejoramiento Social.

Es parte de las mujeres que a fuerza de decisión y amor patrio, se constituyeron en “Madres de la Patria”.

Villa Consuelo.- Ana Valverde: nació en Santiago hacia 1798, era hija del doctor José Valverde, abogado de la Real Audiencia de esta Isla, y de Dolores Fernández. Su hermano, Manuel María Valverde, era también Duartiano y fue de los principales próceres de la Restauración.

Destacada febrerista, ella y su familia se opusieron a la ocupación haitiana prestando notables servicios al movimiento independentista de 1844.

Inmediatamente después de la proclamación del 27 de febrero, como se esperaba un ataque haitiano, esta valiente mujer se dedicó a recabar fondos para reconstruir los muros de la ciudad de Santo Domingo. Cuando Pedro Santana tomó el poder, fue expulsada del país; murió en Santo Domingo el 20 de noviembre de 1864.

La lucha contra los invasores haitianos fue la actividad más importante de su vida.

Ana Valverde, miembro de prominente y adinerada familia de Santiago de los Caballeros, fabricó balas para la Independencia, aportó recursos económicos para la reparación y el fortalecimiento de los muros que reforzaron la ciudad, y por su inquebrantable adhesión al Padre de la Patria, fue expulsada del país "cuando la reacción antiduartista se adueñó de los destinos nacionales".

Sus más caros sueños e ilusiones los consagró a la lucha por ver su suelo libre del invasor haitiano. Tal vez por eso murió soltera, a los sesenta y ocho años.

De Ana no hay fotos, ni dibujos, ni siquiera referencia remota de cómo era su físico. Hasta su primer apellido, que según Vetilio Alfau Durán era Sánchez, fue eliminado de las escasas noticias de su vida.

Sobre los orígenes y el abolengo de la dama, la académica y catedrática universitaria destaca que "el Cibao fue el centro donde primero trabajaron las personas libres, en el tabaco, y ese tabaco conforma una mentalidad diferente al Sur y el Este. No es al azar que gran parte de esas mujeres de Febrero salieron del Cibao, que también estaba en contacto con Europa".

Rosa Duarte reivindicó sus aportes en breves notas que consigna en sus Apuntes. Josefa Perdomo exalta en un poema su valor y reconoce el apoyo decisivo de la dama a la reedificación de las murallas protectoras. Félix María Delmonte da testimonio de su patriótico gesto reclutando otras mujeres para la causa, incitando a la protesta. Son menciones, líneas, insuficientes para componer la biografía que merece su entrega, casi nada en relación con el homenaje de que es digna por su desprendimiento y osadía.

La historiadora Sonia Medina profundizó búsquedas de noticias sobre Ana Valverde y dio con la triste realidad de la ausencia. Piensa que no fue rescatada, que no hay nada sobre ella desde su salida hasta su muerte. "José Gabriel García, que gusta de explayarse en detallitos mínimos, no dice nada. Vetilio Alfau la retoma, pero prácticamente en menos de una cuartilla, y todos, después, repiten el mismo verso, las mismas referencias".

Para la directora del área de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana (UNIBE), el tributo de la calle Ana Valverde junto a otras revolucionarias de Febrero de 1844, en Villa Consuelo, Mejoramiento Social, encierra "todo un manejo del espacio conforme a ideologías, y no hay duda que destruir monumentos y enterrar personas ha significado mucho para algunos sectores, no es al azar que tú buscas esas calles ¿y dónde están? Estamos haciendo una interpretación, y la historia va a servir en este momento para que los de arriba se coloquen y puedan ir, de alguna manera, desplazando a esas figuras. Es una manera de decir: bueno, están ahí, no pueden decir que no las hemos reconocido", señala. 

Quién fue María de Toledo (Calle de Villa Consuelo)


Vetilio Alfau Durán escribe que "Doña Ana Valverde, cuyo apellido era en realidad Sánchez Valverde, falleció en Santo Domingo el 20 de noviembre de 1864", sin embargo, en la semblanza que hace de la dama, el apellido que da a su padre es Valverde.

Al referirse a las mujeres que fabricaron balas para la Independencia, Rosa Duarte cita a la insigne santiaguera como "la señora hermana del doctor Valverde, señora muy respetable". Añade que "el día que salió para el destierro se bendijo el Fuerte de San Antón que se había reedificado con la suscripción que la dignísima patriota salió a recoger entre los dominicanos que estaban entusiasmados y orgullosos de tener su patria libre".



Fuente: Eco Portal