21 febrero 2015

La edad exige unas horas necesarias para dormir ¿Conócelas?

La mayoría de las personas saben que tener una buena noche de sueño es importante, pero muy pocas pasan ocho o más horas entre las sábanas.

Para complicar aún más las cosas, estimulantes como el café y las bebidas energéticas, además del reloj despertador y las luces -incluyendo las de los dispositivos electrónicos- interfieren con el ritmo circadiano (el ciclo de vigilia y sueño).

Aunque reconoce que el dormir está especialmente afectado por el estilo de vida y la salud de cada individuo, un panel de expertos en sueño de la National Sleep Foundation, un instituto de investigación estadounidense sin fines de lucro con sede en Arlington (Virginia), publicó recomendaciones generales en función de cada edad.

Los consejos son los siguientes:

Recién nacidos (0-3 meses): lo ideal es que duerman entre 14-17 horas cada día, aunque también es aceptable que lo hagan entre 11 y 13 horas. Lo que no se aconseja es dormir más de 18 horas.

Bebés (4-11 meses): se recomienda que duerman entre 12-15 horas. También es aceptable que descansen entre 11 y 13 horas, pero nunca más de 16 o 18 horas.

Niños pequeños (1-2): no es recomendable que duerman menos de 9 horas y más de 15 o 16. Lo que se aconseja es que descansen entre 11 y 14 horas.

Niños en edad preescolar (3-5): entre 10-13 horas sería lo adecuado. Los expertos consideran que menos que 7 y más de 12 no sería aconsejable.

Niños en edad escolar (6-13): lo recomendable sería dormir entre 9 y 11 horas.

Adolescentes (14-17): el rango de sueño aumentó en una hora a 10,08 horas (antes era entre 8,5 y 9,5)

Adultos más jóvenes (18 a 25): entre 7-9 horas al día, y no menos de 6 ni más de 10-11.

Adultos (26-64): lo ideal sería dormir entre 7 y 9 horas, aunque no siempre se logra.

Adultos mayores (de 65 años): lo saludable es descansar entre 7-8 horas al día.

Mejorar el sueño

Los expertos también ofrecieron una serie de consejos para lograr un sueño saludable:

Mantener un horario de sueño, incluso los fines de semana.

Practicar una rutina para dormir relajado.

Hacer ejercicio físico a diario.

Asegurar condiciones ideales de temperatura, ruido y luz en el dormitorio.

Dormir en un colchón y una almohadas cómodos.

Tener cuidado con el alcohol y la cafeína.

Apagar los aparatos electrónicos antes de acostarse.


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