¡No te canses nunca de hacer el bien!
Todas las veces que nos detenemos, el alma empieza a sentir la rigidez de los muertos.
El espíritu que no trabaja se muere de tedio y de cansancio.
No consientas que la pereza debilite tu espíritu.
Vive con alegría y entusiasmo, consagrando todas tus energias a la siembra del bien, el amor y la ternura en los corazones que lo buscan.
Por: C. Torres Patorino