"Quiero tener mi propio negocio, pero no sé qué emprender". Ese es el dilema que enfrentan muchas personas. Algunas logran resolverlo acertadamente y se transforman en empresarios independientes, pero otras lo arrastran durante años sin encontrar la forma de resolverlo.
La razón de este problema tan común es que no todas las personas descubren a tiempo cuál es el camino más adecuado para llegar a ese objetivo. Casi todos dan por descontado que hay una sola manera de emprender. Reflexione por un momento en sus propias creencias. Cuándo piensa en un emprendedor, ¿a quién se imagina? La mayoría de la gente piensa en alguien que tuvo alguna idea creativa y luego la energía, la determinación, la habilidad y, quizás, la suerte para poner en marcha un sistema comercial para explotarla.
En lo esencial eso es cierto, para comenzar un emprendimiento es necesario contar con dos cosas: una dosis de innovación y un buen sistema. Una buena idea o producto sin un buen sistema para explotarla no sirve de nada y un buen sistema con un producto o servicio malo tampoco llega tan lejos.
El problema es que no todos contamos con esas capacidades de innovación y de poner en marcha un sistema. Ese es el motivo por el que el desafío parece a veces inalcanzable. Entonces, ¿qué hacemos? ¿Abandonamos nuestros sueños y nos conformamos con un buen trabajo?
Podría ser. Muchas personas tienen un trabajo que les permite pagar las cuentas, aunque no sea tan satisfactorio, y disfrutan fuera del trabajo desarrollando algún hobbie o pasión en paralelo.
Sin embargo, si se resiste a abandonar el sueño de convertirse en un emprendedor y cree que todavía puede lograrlo, lo que puede hacer es evaluar sus alternativas. No hay un sólo camino para emprender y algunos son más accesibles que otros. ¿Por qué no probar otras posibilidades? Estos son tres caminos diferentes para emprender.. Evalúe cuál es el más adecuado para usted...
La razón de este problema tan común es que no todas las personas descubren a tiempo cuál es el camino más adecuado para llegar a ese objetivo. Casi todos dan por descontado que hay una sola manera de emprender. Reflexione por un momento en sus propias creencias. Cuándo piensa en un emprendedor, ¿a quién se imagina? La mayoría de la gente piensa en alguien que tuvo alguna idea creativa y luego la energía, la determinación, la habilidad y, quizás, la suerte para poner en marcha un sistema comercial para explotarla.
En lo esencial eso es cierto, para comenzar un emprendimiento es necesario contar con dos cosas: una dosis de innovación y un buen sistema. Una buena idea o producto sin un buen sistema para explotarla no sirve de nada y un buen sistema con un producto o servicio malo tampoco llega tan lejos.
El problema es que no todos contamos con esas capacidades de innovación y de poner en marcha un sistema. Ese es el motivo por el que el desafío parece a veces inalcanzable. Entonces, ¿qué hacemos? ¿Abandonamos nuestros sueños y nos conformamos con un buen trabajo?
Podría ser. Muchas personas tienen un trabajo que les permite pagar las cuentas, aunque no sea tan satisfactorio, y disfrutan fuera del trabajo desarrollando algún hobbie o pasión en paralelo.
Sin embargo, si se resiste a abandonar el sueño de convertirse en un emprendedor y cree que todavía puede lograrlo, lo que puede hacer es evaluar sus alternativas. No hay un sólo camino para emprender y algunos son más accesibles que otros. ¿Por qué no probar otras posibilidades? Estos son tres caminos diferentes para emprender.. Evalúe cuál es el más adecuado para usted...
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