UNO DE LOS HÉROES DEL TIRANICIDIO DE 1961
Santo Domingo.- Nació en Moca el 3 de noviembre de 1938. Hijo de Luis Manuel Cáceres Ureña y de Octavia Michel Díaz.
Era nieto del Presidente Ramón (Mon) Cáceres Vásquez, sobrino nieto del Presidente Horacio Vásquez Lajara, y sobrino de Antonio De La Maza Vásquez, quién lo consideraba como un hijo.
Trabajó por varios años en el negocio de corte y aserrado de
pinos que De La Maza tenía en Restauración. Por sus antecedentes
familiares, este lo integró a la conjura del 30 de Mayo, bajo el
entendido de que no podía fallar, ya que llevaba en su sangre el
espíritu de resistencia a la opresión.
La cuestión no era solo que era valiente, audaz, osado, bien parecido, habilidoso, resistente, que le gustara la velocidad cuando conducía automóviles, que le hubiese gustado quizás ser piloto o cosmonauta.
Amar, besar, casarse, tener hijos, nietos como él, poblar la patria. El asunto era que fue nieto de su abuelo y eso para muestra, basta y sobra.
Después, todo lo demás fue circunstancial, coyuntural, lógico, comprensivo, necesario, heroico y trágico. La admiración, el respeto, la confianza, el afecto por el tío político, quien feroz masculla improperios y desquites ancestrales.
El secreto mortal y poderoso fermentando en los pormenores de su juventud, macerando y exprimiendo graves decisiones preteridas, postergadas por demasiado tiempo. Antonio de la Maza de poco hablar, rumiando rencores allá en Restauración, en sus cortes de madera, mientras Tunti de vacaciones lo veía entre el bosque y el cielo azul de la frontera. El capitán retirado sacándole filo al hierro mortal de la venganza y el muchacho velando su pedazo de heroicidad como un soldado.
La cuestión no era solo que era valiente, audaz, osado, bien parecido, habilidoso, resistente, que le gustara la velocidad cuando conducía automóviles, que le hubiese gustado quizás ser piloto o cosmonauta.
Amar, besar, casarse, tener hijos, nietos como él, poblar la patria. El asunto era que fue nieto de su abuelo y eso para muestra, basta y sobra.
Después, todo lo demás fue circunstancial, coyuntural, lógico, comprensivo, necesario, heroico y trágico. La admiración, el respeto, la confianza, el afecto por el tío político, quien feroz masculla improperios y desquites ancestrales.
El secreto mortal y poderoso fermentando en los pormenores de su juventud, macerando y exprimiendo graves decisiones preteridas, postergadas por demasiado tiempo. Antonio de la Maza de poco hablar, rumiando rencores allá en Restauración, en sus cortes de madera, mientras Tunti de vacaciones lo veía entre el bosque y el cielo azul de la frontera. El capitán retirado sacándole filo al hierro mortal de la venganza y el muchacho velando su pedazo de heroicidad como un soldado.
Tunti debía conducir el carro que ejecutaría el ataque al tirano,
pues estaba considerado como un excelente conductor y de gran temple. A
esos fines realizó una prueba en la hoy avenida 30 de Mayo y estuvo
allí en espera del viaje del tirano en por lo menos una ocasión.
No pudo estar presente la noche del 30 de Mayo, como tampoco
estuvieron los otros Mocanos que pertenecían al grupo, porque la acción
se adelantó por un día por azar del destino.
Fue apresado en Moca a los varios días del ajusticiamiento,
torturado junto a otros de sus compañeros y conducido luego a la cárcel
de La Victoria. Desde allí fue llevado el 18 de noviembre de 1961 a
Hacienda María, por órdenes de Ramfis Trujillo, y asesinado a sangre
fría por el hijo del déspota y un grupo de sus esbirros que ocupaban
importantes funciones en el escalafón militar.
Se unió así a otros 5 de sus compañeros que se convirtieron en
mártires de la tiranía y se sacrificaron por la libertad de su pueblo.
Luis Manuel Cáceres -Tunti- Junto a Amado García Guerrero, Salvador Estrella Sadhalá, Huáscar Tejeda, Roberto Pastoriza, Pedro Livio Cedeño, Modesto Díaz y Luis Amiama Tió, participaron en el ajusticiamiento del tirano. Logró salvar la vida junto a Luis Amiama Tió que fue el último en morir, los demás fueron asesinados por Ramfis Trujillo. Es el único superviviente de la conjura que culminó en el asesinato del tirano Rafael Leónidas Trujillo. Condecorado con la Orden al Mérito de Duarte, Sánchez y Mella.
A 50 años del ajusticiamiento nadie ha dado testimonio todavía de
donde reposan sus restos, ni los de sus compañeros de martirologio, lo
que ilustra el grado de crueldad de las escorias humanas que servían al
régimen.
La calle Tunti Cáceres comienza en la Av. 27 de febrero y termina en Av. San Martín .En el sector de Villa Juana, esta calle hace intersección con las calle Seibo, Juan Erazo, Moca, María Montés, Alonso de Espinosa, Sumner Welles, Osvaldo García de la Concha, Virgil Díaz y Máximo Gómez.
Fuentes: fundacionhermanosdelamaza.org
www.dominikano.com
listin.com.do
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