30 agosto 2026

Biografias: María Victoria de la Cruz viuda Medina "Doña Chucha" calle de Villa Consuelo



Santo Domingo, D.N., Villa Consuelo.- A propósito de la reciente inauguración del parque lineal “Paseo de los Colores” una obra artística matizada por un hermoso mural en la paredes exteriores del Centro Educativo Juan Pablo Duarte, ejecutado en el programa “Paseo de los Colores” de la Dirección General de Proyectos Estratégicos y Especiales de la Presidencia (Propeep) y el Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN) y su alcaldesa Carolina Mejía.

María Victoria de la Cruz (conocida popularmente como «Doña Chucha») fue una reconocida filántropa dominicana que dedicó su vida a acoger y cuidar a niños huérfanos y personas necesitadas. Es poco recordada pese a que falleció en 1967. No hay documentos que consignen sus datos biográficos. De ella sólo se conserva una cédula de identidad expedida en 1941 y el recibo del cementerio que aporta la fecha de su enterramiento, el 5 de diciembre.

El hogar de Doña Chucha

La obra fue iniciada por María Victoria de la Cruz (Doña Chucha) en la provincia de San Cristóbal hacia 1920, con la finalidad de cuidar gratuitamente los hijos de las personas que trabajaban y no tenían donde dejarlos.

Decide entregar su vida a la niñez desamparada. Pero su filantropía llegó más lejos: puso en práctica un don curativo y con pócimas milagrosas salvó la vida de hombres y mujeres que acudieron a ella desahuciados por los médicos y hoy dan testimonio de su curación.

Los infantes sin pan, educación, techo, abandonados de sus padres o huérfanos conmovieron su corazón y para suplir en algo sus necesidades vendió el molino para caña y los terrenos heredados de su padre e invirtió en estos pobres callejeros, harapientos, el fruto del sencillo patrimonio. Acogiendo menores y adultos le sorprendió la muerte a los 107 ó 108 años de edad, en un viejo caserón asilo de orfandad, miseria, enfermedad y de todo el inmenso amor de quien fue mamá, enfermera, santa, que ya había trasladado su obra en 1946 a la "Jerónimo de Peña", en San Carlos, empiezan a recibir a niños huérfanos y desamparados que eran atendidos “con la ayuda de Dios” y la colaboración de Nieves Sierra.

Cuando Doña Chucha muere en 1967, doña María de las Nieves Sierra hereda el nombre y la obra que asume junto a la orden salesiana a la que pertenece. Misiones Parroquiales se encarga del hogar desde 1969, año en que la casa se traslada a la calle Caonabo, en Gazcue, con la donación hecha por el presidente Joaquín Balaguer.

Doña María de las Nieves falleció el 27 de diciembre del 2007.

Del Hogar Doña Chucha han salido muchos hombres y mujeres que hoy en día son profesionales en diferentes áreas técnicas y académicas.

Ellos recuerdan ese lugar donde vivieron con cariño, no como un asilo, sino como un verdadero hogar que los protegió y formó cuando más lo necesitaban.

La hermana Escolástica de León Araujo, Misionera Parroquial de María Auxiliadora que junto a la hermana Falconerys Mercedes Henríquez ha continuado la obra de aquella virtuosa dama, informó que ésta tuvo tres hijos del matrimonio en que quedó viuda.

La calle

Tras varias comunicaciones cursadas desde finales de noviembre de 1976 entre el Presidente Joaquín Balaguer, Atilio Guzmán Fernández, Freddy D' Óleo Montero, Alberto Hernández D., César Sánchez Viñas, Josefina Portes de Valenzuela, Antonio José Lalane, José Eligio Bautista Ramos y José Quezada, el cinco de enero de 1977 se resolvió designar con el nombre de "Doña Chucha" la antigua calle 13 de María Auxiliadora, que se extiende de Este a Oeste desde la Oscar Santana hasta la Hermanos Pinzón.

Escolástica sostiene que el homenaje es grande, pero el mejor reconocimiento que se le puede hacer es trabajar para que no haya niños necesitados y se formen familias íntegras.

Fuentes: Historia Dominicana en Gráficas y Periódico Hoy