
De
acuerdo con la resolución A/RES/61/271 de la Asamblea General del 15 de
junio del 2007, la cual establece que la conmemoración, el Día
Internacional es una ocasión para «diseminar el mensaje de la no
violencia, incluso a través de la educación y la conciencia pública». La
resolución reafirma «la relevancia universal del principio de la no
violencia» y el deseo de «conseguir una cultura de paz, tolerancia,
comprensión y no violencia».
Al presentar la resolución en la
Asamblea General, representando a 140 patrocinadores, el Ministro de
Estado para Asuntos Exteriores de la India, el Sr. Anand Sharma, dijo
que el amplio y diversificado patrocinio de la resolución constituía un
reflejo del respeto universal hacia Mahatma Ghandi y de la perdurable
relevancia de su filosofía. Al citar las propias palabras del difunto
líder, dijo que «la no violencia es la mayor fuerza a la disposición de
la humanidad. Es más poderosa que el arma de destrucción más poderosa
concebida por el ingenio del hombre».
"Existen muchas causas por las cuales estoy dispuesto a morir, pero ninguna por la cual esté dispuesto a matar". (Mahatma Gandhi)
Mensaje de Ban Ki-moon en el Día Internacional de la No violencia
Este
año, tuve el privilegio de rendir homenaje a Mahatma Gandhi en el
mausoleo Raj Ghat de Nueva Delhi. La visión y el ejemplo de Gandhi
demuestran cómo una sola persona puede cambiar el mundo. En homenaje a
su legado perdurable, todos los años celebramos el Día Internacional de
la No Violencia en el aniversario de su nacimiento.
En estos
tiempos de agitación y transición globales, conviene recapacitar durante
un momento y reflexionar sobre el mensaje de paz y comprensión de
Gandhi.
En estos días vemos cómo se está poniendo a prueba a la
tolerancia en todo el mundo. Los combates se cobran un elevado saldo en
lugares como Afganistán, Siria o el Sahel. La crisis económica alimenta
la xenofobia y otras formas de discriminación, tan peligrosas como
letales. El terrorismo, la trata de seres humanos, las violaciones de
los derechos humanos y la violencia contra las mujeres amenazan a
millones de personas.
Tenemos que seguir trabajando para
conseguir que haya entendimiento entre religiones, entre comunidades y
entre países, y también dentro de cada religión, comunidad y país.
He
decidido que la prevención sea una prioridad clave del programa de
acción quinquenal de las Naciones Unidas. Pero la prevención es algo más
que separar a las partes en litigio y aliviar las tensiones. Para
abordar de raíz las causas profundas de los conflictos y la intolerancia
necesitamos una cultura de no violencia y de paz.
Los gobiernos
deben ir a la vanguardia pero, en última instancia, los fundamentos de
la no violencia los construirán las personas: profesores y líderes
religiosos, padres y representantes comunitarios, empresarios y grupos
sociales de base.
Probablemente es más fácil empuñar un arma que
olvidar un rencor. Probablemente es más sencillo encontrar errores que
encontrar una forma de perdonar. Y sin embargo, me han conmovido
profundamente las comunidades y las personas de todos los rincones del
mundo que han hallado inspiración en el ejemplo de Gandhi y han
promovido auténticos cambios.
Aprovechemos la fuerza de todas esas iniciativas y trabajemos juntos para construir un mundo de no violencia y paz duradera.