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09 octubre 2012

Gran historia "La misma verdad dicha de dos formas diferentes"

Te recomiendo que leas esta historia para que te sirva como ejemplo de vida.


La forma como nos comunicamos  con el mundo afecta de manera positiva o negativa nuestras relaciones. Siempre debemos buscar la mejor manera para decir las cosas, pues una misma verdad genera diferentes resultados de acuerdo a la forma cómo se comunique. Aquí una historia sacada de Las Mil y una noches que nos hace reflexionar al respecto.

En un país muy lejano, al oriente del gran desierto vivía un viejo Sultán, dueño de una inmensa fortuna.

El Sultán era un hombre muy temperamental además de supersticioso. Una noche soñó que había perdido todos los dientes. Inmediatamente después de despertar, mandó llamar a uno de los sabios de su corte para pedirle urgentemente que interpretase su sueño.

- ¡Qué desgracia mi Señor! – exclamó el Sabio – Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.

- ¡Qué insolencia! – gritó el Sultán enfurecido – ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!

Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos, por ser un pájaro de mal agüero. Más tarde, ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado. Este, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:

- ¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que vuestra merced tendrá una larga vida y sobrevivirá a todos sus parientes.

Se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro. Cuando éste salía del Palacio, uno de los consejeros reales le dijo admirado:

- ¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños del Sultán es la misma que la del primer Sabio. No entiendo por qué al primero le castigó con cien azotes, mientras que a vos os premia con cien monedas de oro.

- Recuerda bien amigo mío –respondió el segundo Sabio– que todo depende de la forma en que se dicen las cosas… La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la enchapamos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado…

- No olvides mi querido amigo –continuó el sabio– que puedes comunicar una misma verdad de dos formas: la pesimista que sólo recalcará el lado negativo de esa verdad; o la optimista, que sabrá encontrarle siempre el lado positivo a la misma verdad”.





Fuente: Superateatimismo



20 septiembre 2012

La lección de la «mujer más fea del mundo» sobre la verdadera belleza

Gran enseñanza!!!

La de Lizzie Velasquez es una historia de superación. De fe. De fortaleza. Una inesperada lección que quizás ella misma ni siquiera sospechó que podría dar. Padece un extraño síndrome, que sólo sufren tres personas en el mundo, que le impide ganar peso y le ha hecho objeto de las burlas. Pero ella ha salido adelante.

Cuando estaba en el colegio, a los compañeros de Lizzie Velasquez se les ocurrió la gracia de subir a Youtube un vídeo con su cara y un título que era todo un reclamo: “La mujer más fea del mundo”. Duraba sólo ocho segundos pero alcanzó muy pronto los cuatro millones de visitas. Lo peor, sin embargo, estaba justo después.

“Los comentarios me decían que le hiciera un favor al mundo y me pusiera una pistola en la cabeza. Se referían a mí como ‘eso’ o ‘un monstruo’. Leí cada uno de los comentarios. Quería hacerles sentir tan mal como ellos me hicieron sentir a mí. Pero decidí responderles de una forma diferente”. La confesión la hace la propia Lizzie, y el resultado es realmente sorprendente. Es la “venganza” de “la mujer más fea del mundo”.

Con insospechada entereza, Lizzie Velasquez, nacida hace 23 años en una familia católica de Austin, Texas (Estados Unidos), decidió demostrarse a ella misma y al mundo dónde reside la verdadera belleza. Su historia está resumida en el vídeo que acompaña a este reportaje, subido a Youtube (por lo que se ve, la guerra se libra con las mismas armas), y en el que resume su historia.


Un síndrome no diagnosticado

“Tengo un síndrome no diagnosticado –escribe Lizzie en una serie de tarjetas que va mostrando a la cámara-. Sólo tres personas en el mundo lo tienen. Me dijeron que nunca llegaría a nada. Cada día es una lucha. Ser juzgada por extraños no es fácil”. Su enfermedad le impide coger peso, por mucho que coma, y le ha dado un aspecto a su rostro y su cuerpo que le han hecho objeto de las burlas.

Cuando era joven estuvo a punto de hundirse, pero su familia y su fe le ayudaron a coger el toro por los cuernos. “Me puse cuatro metas: dar charlas motivacionales, publicar un libro, graduarme en el instituto y tener una familia y una carrera –explica en el vídeo-. Mi camino no ha sido fácil. Pero estoy orgullosa de decir que a los 22 años estoy en mi sexto año de dar charlas motivacionales. Publiqué mi primer libro, Lizzie Beautiful (La Bella Lizzie). Estoy actualmente trabajando en mi segundo. Y me gradué en el colegio universitario”.

“Mi enfermedad es una bendición de Dios”

Lizzie ha concedido ahora una entrevista a la agencia católica ACI Prensa, en la que asegura que Dios “es la razón número uno” por la que ha conseguido superar las dificultades. “Él me bendijo con la bendición más grande de mi vida, que es mi síndrome. A pesar de que esto tiene sus dificultades, Dios ha estado a mi lado en cada paso del camino. Mi fe, mi familia y mis amigos son las tres cosas que me han hecho quien soy hoy”, asegura.

La joven está segura de que "el primer lugar donde alguien puede encontrar su verdadera belleza es buscando dentro de sí mismos". "La belleza no es definida como sólo la apariencia externa. La verdadera belleza es quién eres por dentro y quién te hizo Dios que seas", añade.

Consejos para sentirte bella

“El primer paso que tienes que dar es aprender a aceptar quién eres. Aceptando tus imperfecciones, tus buenas cualidades, tu personalidad, ¡todo!", recomienda, tal y como hace en las charlas que imparte.

Algunos de estos consejos, así como toda su trayectoria, están resumidos en la web de Lizzie Velasquez., que arranca con una propuesta sugerencia: “Sé guapa, sé tú”.

“¿Recuerdas el horrible vídeo sobre mí? –concluye Lizzie Velasquez en el vídeo subido a Youtube-. No me hundí hasta su nivel. En lugar de eso, tuve mi revancha a través de mis logros y determinación. En la batalla del vídeo de la mujer más fea del mundo contra mí… ¡creo que gané!”.






Fuente: larazon.es




07 marzo 2012

Cómo mantener una buena interacción con tus hijos



El diálogo es importante en las relaciones interpersonales, más aún en la familia. La comunicación e interacción están guiadas por la información y los sentimientos que transmitimos y comprendemos, por lo que te sirven para mantener contacto con tus hijos, dar y recibir información, expresar y comprender, además de vincularse afectivamente.

1. Escucha a tus hijos

Es importante que inviertas tiempo sin hablar, es decir, tienes que evitar interrumpir y poner atención a lo que dicen tus hijos. Esto se logra en un lugar callado sin restricciones, pues es difícil que puedas escuchar cuidadosamente si estás cocinando o viendo televisión. El simple hecho de hablar con tus hijos sobre un problema o un asunto ayudar a esclarecer las cosas, por lo que siempre debes estar dispuesta a oír lo que tienen que decirte.

2. Disfruta de tu vida: Ser buena contigo te ayuda a ser buena con tus hijos

Olvida las culpas y disfruta de una noche con tus amigas. Si gozas la vida es probable que tengas una mejor actitud hacia la enseñanza, el diálogo y todo lo que implica ser madre. Es importante que te tomes un tiempo para ti, una vez a la semana o al mes, para que puedas distraerte y tener la mente abierta hacia tus hijos. De esta forma podrás entregar lo mejor de ti y tener una magnífica actitud frente a tus hijos.

3. A disfrutar de la disciplina

Nadie te enseñó a ser madre, pero es fundamental que tengas claro que disciplina no implica amenazar, dañar, humillar o castigar a tus hijos. Disciplina significa enseñanza y enseñar es algo que hacen los padres por siempre, consciente o inconscientemente. Base de la disciplina es el afecto y puedes manifestarlo cada vez que tus hijos se comportan de buena forma, recompensándolos con un gran abrazo o una sonrisa. Verás como tus hijos aprenden de forma más rápida y disfrutan de la disciplina.

4. No te olvides de los momentos divertidos

Es importante que pases momentos de distensión con tus hijos, pues la vida no puede ser solo disciplina y enseñanzas. La risa, el buen humor y las actividades recreativas pueden ser un gran incentivo para mantener una correcta comunicación con tus hijos; realiza actividades que todos disfruten y en las que puedan reforzar su relación.
5. Llénalos de amor

El amor es el método de comunicación más antiguo y beneficioso de todos, por lo que es importante que para mantener una buena comunicación e interacción con tus hijos, se lo manifiestes de distintas formas. No es necesario que estés todo el día besándolos, sino que basta con que les demuestres cariños con distintos detalles como escucharlos o entenderlos cada vez que te necesiten.

Fuentes: Guiainfantil
esperanzaparalafamilia.com


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