Mostrando entradas con la etiqueta Su gracia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Su gracia. Mostrar todas las entradas

08 diciembre 2011

Hoy día de la Inmaculada Concepción de María

Celebraciones.- La Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que por una gracia singular de Dios, María fue preservada de todo pecado, desde su concepción. 

Como demostraremos, esta doctrina es de origen apostólico, aunque el dogma fue proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus. 

"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..." (Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854).

La Concepción: Es el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica procedente de los padres. La concepción es el momento en que comienza la vida humana.

Cuando hablamos del dogma de la Inmaculada Concepción no nos referimos a la concepción de Jesús quién, claro está, también fue concebido sin pecado. El dogma declara que María quedó preservada de toda carencia de gracia santificante desde que fue concebida en el vientre de su madre Santa Ana. Es decir María es la "llena de gracia" desde su concepción.

La Encíclica "Fulgens corona", publicada por el Papa Pío XII en 1953 para conmemorar el centenario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, argumenta así: «Si en un momento determinado la Santísima Virgen María hubiera quedado privada de la gracia divina, por haber sido contaminada en su concepción por la mancha hereditaria del pecado, entre ella y la serpiente no habría ya -al menos durante ese periodo de tiempo, por más breve que fuera- la enemistad eterna de la que se habla desde la tradición primitiva hasta la solemne definición de la Inmaculada Concepción, sino más bien cierta servidumbre.

Fundamento Bíblico

La Biblia no menciona explícitamente el dogma de la Inmaculada Concepción, como tampoco menciona explícitamente muchas otras doctrinas que la Iglesia recibió de los Apóstoles. La palabra "Trinidad", por ejemplo, no aparece en la Biblia. Pero la Inmaculada Concepción se deduce de la Biblia cuando ésta se interpreta correctamente a la luz de la Tradición Apostólica.

El primer pasaje que contiene la promesa de la redención (Genesis 3:15) menciona a la Madre del Redentor. Es el llamado Proto-evangelium, donde Dios declara la enemistad entre la serpiente y la Mujer. Cristo, la semilla de la mujer (María) aplastará la cabeza de la serpiente. Ella será exaltada a la gracia santificante que el hombre había perdido por el pecado. Solo el hecho de que María se mantuvo en estado de gracia puede explicar que continúe la enemistad entre ella y la serpiente. El Proto-evangelium, por lo tanto, contiene una promesa directa de que vendrá un redentor. Junto a El se manifestará su obra maestra: La preservación perfecta de todo pecado de su Madre Virginal.

En Lucas 1:28 el ángel Gabriel enviado por Dios le dice a la Santísima Virgen María «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.». Las palabras en español "Llena de gracia" no hace justicia al texto griego original que es "kecharitomene" y significa una singular abundancia de gracia, un estado sobrenatural del alma en unión con Dios. Aunque este pasaje no "prueba" la Inmaculada Concepción de María ciertamente lo sugiere.

El Apocalipsis narra sobre la «mujer vestida de sol» (Ap 12,1). Ella representa la santidad de la Iglesia, que se realiza plenamente en la Santísima Virgen, en virtud de una gracia singular. Ella es toda esplendor porque no hay en ella mancha alguna de pecado. Lleva el reflejo del esplendor divino, y aparece como signo grandioso de la relación esponsal de Dios con su pueblo.

Los Padres de la Iglesia y la Inmaculada

Los Padres se referían a la Virgen María como la Segunda Eva (cf. I Cor. 15:22), pues ella desató el nudo causado por la primera Eva.
  • Justín (Dialog. cum Tryphone, 100),
  • Ireneo (Contra Haereses, III, xxii, 4),
  • Tertuliano (De carne Christi, xvii),
  • Julius Firm cus Maternus (De errore profan. relig xxvi),
  • Cyrilo of Jerusalem (Catecheses, xii, 29),
  • Epiphanius (Hæres., lxxviii, 18),
  • Theodotus of Ancyra (Or. in S. Deip n. 11), and
  • Sedulius (Carmen paschale, II, 28).
También se refieren a la Virgen Santísima como la absolutamente pura San Agustín y otros. La iglesia Oriental ha llamado a María Santísima la "toda santa".



Su gracia es gratuita pero sólo se mueve mediante la fe

"Porque por Gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras para que nadie se glorié". Efesios 2:8-9

Si entendiéramos la  gracia de Dios no viviríamos con tanto descontento, ya que solo creemos lo que estamos viendo, aunque  podemos anhelar algo diferente,  pero siempre dentro de los parámetros nuestros.

Nuestra mente es muy estrecha y convencional,  entendiendo que nuestra vida es simplemente lo que nuestros padres vivieron y lo que nos enseñaron,  y debemos de entender que  nuestro conocimiento es  limitado  y lo que Dios ve y sabe nosotros  no lo sabemos ni lo vemos.

No es fácil creer que hay un destino diferente para nosotros, que será posible que algún día vivamos en otra condición, que nuestra vida será completamente diferente a la de nuestros antepasados, y  por más que estudiemos la Palabra, y miremos los testimonios de lo que Dios está haciendo en muchos hermanos, nuestra mente racional bloquea la gracia de Dios.

La gracia de Dios es un favor inmerecido, es un don,  la  cual ha sido dada para su pueblo y  nos está llamando a disfrutar de ella, por lo que tenemos  que creer que lo que antes no pasó, en este tiempo ha de suceder; Dios nos sorprenderá por medio de ella  dándole la salvación a nuestra familia, rompiendo maldiciones, iniquidades heredadas, perdonándonos de todos nuestros  pecados.

Nos llevará  por otro camino muy diferente, mostrándonos que  lo que antes era difícil ya no lo será, que lo que era imposible se hará. No pongamos límites para que alcances a disfrutar todas estas  bendiciones  porque  Su gracia es gratuita pero sólo se mueve mediante la fe.

Si entendiéramos la  gracia de Dios no viviríamos con tanto descontento, ya que solo creemos lo que estamos viendo, aunque  podemos anhelar algo diferente,  pero siempre dentro de los parámetros nuestros.

Nuestra mente es muy estrecha y convencional,  entendiendo que nuestra vida es simplemente lo que nuestros padres vivieron y lo que nos enseñaron,  y debemos de entender que  nuestro conocimiento es  limitado  y lo que Dios ve y sabe nosotros  no lo sabemos ni lo vemos.

No es fácil creer que hay un destino diferente para nosotros, que será posible que algún día vivamos en otra condición, que nuestra vida será completamente diferente a la de nuestros antepasados, y  por más que estudiemos la Palabra, y miremos los testimonios de lo que Dios está haciendo en muchos hermanos, nuestra mente racional bloquea la gracia de Dios.

La gracia de Dios es un favor inmerecido, es un don,  la  cual ha sido dada para su pueblo y  nos está llamando a disfrutar de ella, por lo que tenemos  que creer que lo que antes no pasó, en este tiempo ha de suceder; Dios nos sorprenderá por medio de ella  dándole la salvación a nuestra familia, rompiendo maldiciones, iniquidades heredadas, perdonándonos de todos nuestros  pecados.

Nos llevará  por otro camino muy diferente, mostrándonos que  lo que antes era difícil ya no lo será, que lo que era imposible se hará. No pongamos límites para que alcances a disfrutar todas estas  bendiciones  porque  Su gracia es gratuita pero sólo se mueve mediante la fe.

Por: Pastora Montserrat Bogaert
Colaboración: Israel Acevedo